Cambia tu manera de pensar.

“¿Arrepentirme, de Qué?”

Se cuenta la historia de un hombre que salió de viaje pero no tenía dinero para pagar el transporte, así es que aquel hombre decidió pedir una “bola” como dicen en mi país. Se paró en la avenida principal de aquella ciudad, luego de esperar unos minutos se detuvo una camioneta de carga, el chofer le hizo la señal que se montara en el vehículo y el hombre se montó. Luego de un par de horas el conductor miró hacia atrás y para sorpresa de él el hombre del camino se había montado, pero tenía una carga encima de él, y  no la había puesto en la camioneta. El chofer se detuvo y fue a preguntarle al hombre por qué no había puesto la carga en el vehículo, y él le contestó: “para no dañar su vehículo”
Cuando llegamos a Cristo cargados y cansados de nuestros pecados, de los cuales nos hemos arrepentido y nos convertimos de nuestros malos caminos, es entonces donde ocurre la maravillosa transformación de la regeneración.
Es interesante la descripción que da el diccionario de la palabra conversión: “Esta palabra viene del griego epìtrophe que significa “volverse a “en las Escrituras es el efecto que acompaña un nuevo nacimiento, un “volverse a Dios”.
Desde que aceptamos a Cristo, en nuestros corazones ocurre el milagro de pasar de muerte a vida, y comenzamos a vivir una vida regenerada en Dios. (1Corintios 6:9).
Es cierto  que tenemos que tener un cambio de actitud con respecto al pecado. ¿Pero, y qué del hombre interior? ¿Debemos de seguir pensando como hombres meramente naturales y carnales? O ¿Debemos tener la mente de Cristo?
Creo firmemente que existen conceptos que debemos revisar de nuevo: Arrepentimiento. Debemos arrepentirnos, ¿pero de qué? Tú me puedes responder: “sé que debo tener un dolor profundo por haber pecado y juntamente con el dolor una idea de apartarme del mismo”. Yo te diría: “¡Muy bien!, ¿pero, qué más?”. Y tú me dirás: “¿pero, y es que existe algo más?” Sí, eso es lo que conocemos como arrepentimiento.
Pero no es mi objetivo darte un mensaje evangelístico ya que todo creyente, por regla conoce todos estos conceptos, que tienen que ver con el pecado y la salvación.
Hoy quiero mostrarte la palabra arrepentimiento en la dimensión del Espíritu.
Al estudiar la palabra arrepentimiento pude encontrar la siguiente definición: “es un cambio de mente hacia a Dios, que conduce al juicio de uno mismo y de los propios actos.
En el Nuevo Testamento la palabra arrepentimiento es por lo general, la traducción de la palabra Metanonía, que significa cambio de actitud, cambio de modo de pensar o de plan de vida”.
 En la primera definición podemos notar dos cosas: “Que el cambio hacia Dios” debe producir un pensamiento consciente de uno mismo, es decir, que tú tienes que saber:

  1. Para qué tú fuiste creado.
  2. Cuál es el plan de Dios para ti.

¿Para qué fuiste creado?
En el principio, en las escrituras podemos observar en Génesis 1:27 que fue plan de Dios que el hombre fuera semejante a Dios. ¿Qué significa esto? Que Dios creó un hombre que tenía poder y autoridad, Dios no creó cualquier cosa. Cuando él creó al hombre tenía en mente sus dominios, tenía en mente que él todo lo puede, pues es omnipotente, Dios quiso hacer un mundo perfecto para que el hombre fuera Señor de todo lo creado por él.

El plan de Dios para el hombre
Dios quería que  el hombre ejerciera dominio sobre la tierra, y no sólo esto, sino que también se multiplicara su especie. ¿Cuál especie? Dios había creado un hombre a su imagen y semejanza es decir, alguien con su mismo sentir, pero “la felicidad del pobre dura poco”reza un dicho en mi país. Que yo lo cambiaría y diría “la felicidad del desobediente dura poco”, porque vino la desobediencia y juntamente con ella el pecado y la desgracia del hombre.
Por qué digo desgracia, porque  ya el hombre no era más conforme a Dios, él había elegido entre Dios y Satanás, y lamentablemente en esta ocasión venció el mal sobre el bien.
Es necesario que te mencione todo esto, ya que es mi deseo que tú llegues a comprender que Dios creó al hombre fuerte, ahora es débil, creó al hombre sano, ahora está enfermo, creó al hombre para gobernar, ahora está dominado.
Como cristianos debemos comprender que aunque ahora esta sea la situación actual del hombre, los que llegan a conocer a Cristo deben de soltar sus cargas en  Dios. Y no quedarse como el hombre de la camioneta.
“El que practica pecado es de su padre el diablo, por que el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” 1Juan 3:8.
Sabemos que el pecado dañó todos los planes de nuestro Dios, pero que también la gracia salvadora del hijo restauró lo que Satanás había dañado. Entonces debemos saber que ya no vivimos mas bajo maldición (en el capítulo “cabeza o cola aclararemos mas este tema de la maldición) Que como cristianos renovados en él, nuestra vida debe ser diferente, nuestros pensamientos deben ser diferentes a los pensamientos del hombre meramente natural. Debemos tener mentes espirituales; en otras palabras tener la mente de Cristo.
“¿Porque quién conoció la mente del Señor? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”1Corintios 2:16.
Quiero enfocar tu atención en la base de tus pensamientos, en tu verdad central como yo lo diría, ya  que toda persona tiene un lema en su vida, unos son de derrota, otra de desaliento, amargura, fuerza o ánimo. Depende de lo que tú estés lleno, de eso será tu argumento interior, de eso estarán lleno tus pensamientos.
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón, saca lo bueno, y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón habla la boca” Lucas 6:45.
Si eres un hijo de Dios con la mente renovada, entonces creerás que las promesas de Dios son para nosotros hoy. Sabrás que puedes vivir en victoria, sabrás que eres una luz en medio de las tinieblas y que eres la persona elegida por Dios para mostrar su gloria a todo ser que esté cerca de ti, pues tendrás su poder para ser su testigo.
Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos.” Hechos 1:8ª.