¿Cómo dejar de ser un árbol malo?

Saber el origen de la mala semilla  que formo el árbol (Nuestros orígenes) En esta parte debemos comenzar desde el principio.

Hay cuatro puntos que debemos observar:

  1. El origen de mi naturaleza caída
  2. El origen de mi raza
  3. El origen  familiar
  4. El origen  de lo que fue sembrado en mi cuando era niño.

 

1. El origen de mi naturaleza caída

Este comenzó en el Edén  cuando Adán y Eva pecaron.

“Por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios.”
Este es un problema global, este efecto negativo sobre nosotros es cancelado cuando venimos a Cristo y lo aceptamos como nuestro salvador. Todo hombre es pecador aunque nunca haga nada inmoral, por el simple hecho de haber nacido heredamos esa naturaleza caída que quiere pecar y que no quiere vivir conforme a Dios.
Por esta causa es más fácil aprender el mal sin que nadie se proponga enseñarnos, que vivir practicando el bien que se nos enseña a diario.

 

2. El origen de mi raza o cultura

Este origen tiene que ver mucho con las raíces culturales.

La raza es lo que nos identifica con determinado grupo étnico, ya que es la que nos hace identificarnos como vestimos, como comemos, el idioma que hablamos y la religión que creemos. De nuestra cultura heredamos la forma en que pensamos en relación a muchos temas en la vida. Por ejemplo en el medio oriente se cree que la mujer es inferior al hombre; mientras que en Europa es todo lo contrario la mujer se  desarrolla en un  ambiente en el que ella es igual al hombre en todos los derechos como persona que el hombre tiene. En América es igual la mujer es valorada.
En muchas partes de América latina la mujer es denigrada aunque no en una forma tan directa como en el Medio Oriente. Muchos de nuestros hábitos y formas de conducta que tenemos los debemos a nuestra cultura.
Pero existen cosas en las culturas que están fuera de lo establecido por Dios; pero aún así seguimos pensando que debemos morir de la manera que nuestra cultura nos enseñó. De la cultura heredamos maldiciones.
Hay cultura que en sus orígenes fueron esclavos de otras culturas y por esta razón sucedieron algunos pecados como violación, robo, maltrato físico, muchos fueron alejados de sus familias las cuales no  las volvieron a ver jamás.
Muchos heredaron la rabia por la cual pasaron sus antepasado por haber sido maltratados y abusados.
En este sentido tenemos que cambiar nuestra manera de pensar y adaptar nuestros pensamientos a la palabra de Dios. Hay muchas formas de pensar de casi todas las cultura que debemos adaptarla a la cultura celestial.
Somos ciudadanos de un nuevo reino por ende debemos pensar, sentir, hablar y comportarnos como lo que somos hijos de Dios y herederos de su gracia.

 

3. El origen familiar

Reproducción

Los árboles, como casi todas las demás plantas, se reproducen por alternancia de generaciones. Los óvulos y el polen pueden formarse en una misma flor o en una misma inflorescencia. Pero muchos árboles, como los acebos, fresnos, arces, tejos, enebros y ginkgos, tienen plantas con flores sólo masculinas o sólo femeninas. La polinización suele ser anemófila o entomófila, aunque varias especies de abedul producen semillas fértiles sin necesidad de polinización.

Este es un punto un poco delicado, y también poco conocido, pero es necesario que entendamos que nuestros padres jugaron un papel muy importante en la formación de ese árbol que somos hoy.
No es porque ellos quisieran pero automáticamente los errores que cometieron nuestros padres, aunque  lo creamos o no, nos perseguirán a menos que hagamos un alto y cancelemos toda maldición generacional sobre nosotros y nuestra generación. Esta verdad la podemos ver en los patriarcas Génesis 12:10-20.
En este pasaje podemos ver que Abraham cometió una falta de mentira. Aunque Sara era su media hermana, lo que Abraham quiso decir fue que ella no era su mujer y que ella estaba libre para otro hombre.
Luego que Isaac creció y tuvo su mujer también pasó por los mismos problemas que su padre y allí estaba la semilla de la mentira y  dio sus frutos (Génesis 26:6). Luego del tiempo que Isaac tuvo sus dos hijos vemos que Jacob heredó  la semilla de mentira y de engaño.(Génesis 27).
Hay cosas que siempre me he preguntado
¿Cómo pudo Isaac heredar algo que él mismo ni aún estaba consciente de ello? pues él ni siquiera estaba nacido
¿Cómo pudieron darse las mismas circunstancias y el pensar en la misma mentira? ¿Por qué Rebeca incitó a su propio hijo a mentir?
Son preguntas que humanamente no tienen una respuesta, pero si la analizamos pensando en nosotros como árboles y en este pecado como una semilla generacional podemos entenderlo fácilmente.
De la misma manera que Dios para cumplir lo que había prometido a Abraham tuvo que cambiar a Jacob, así tiene Dios que encontrarse  con nosotros para que nuestras vidas puedan llegar ha cumplir en esta tierra el propósito por el cual nacimos.
Por esta causa es necesario analizar con cuidado y detenimiento el pasado de nuestros padres y abuelos.
Luego tenemos que hacer uso de la Palabra de Dios proclamando sobre nosotros la bendición de Dios a la cual tenemos derecho ya que  Jesús se hizo maldito por nosotros. Debemos arrepentirnos de los pecados que tenemos en común con muestra familia y declararnos libres de condenación. (Romanos 8:1, Isaias 53::4-12.) Claro esta que no seremos libres si seguimos haciendo los mismos pecados que practicaron nuestros padres, para conseguir una verdadera liberación debemos cambiar.

 

4. El origen de lo sembrado en mi cuando era niño (y durante el crecimiento)

Muchas veces alguien sembró esa semilla en nosotros porque  no entendió que éramos pequeños pero éramos personas pequeñas, por esta causa es que tenemos que tener muchos cuidados  con esos pequeñitos que son nuestros hijos y preocuparnos  por la enseñanza que están teniendo nuestros hijos y la mala semilla que se está sembrando en ellos.
Muchas personas no entienden que tienen que controlar su lengua en contra de un niño. Una  cosa importantísima es que debemos hacer esta investigación en oración y sin sentirnos avergonzados por lo que descubramos en el camino ya que  es para la gloria de Dios en nuestras vidas. Ya que lo que nos mueve es ser transformados por Dios
Todo lo que encontremos en las páginas de nuestros antepasados y nuestra niñez es importante anotarlo y orar  por ello. Tratar de entender lo que nos ha pasado no es sabio, esta investigación es solo para que cambiemos de rumbo y nos arrepintamos, no para buscar culpables o  para buscar respuestas; ya que esto es solo un trabajo de Dios.
Nosotros no debemos creernos Dios.
Debemos saber también que todos los padres se equivocan, que son humanos y que en la mayoría de los casos aman a sus hijos. Ellos muchas veces los errores que cometieron con nosotros fueron porque no sabían o porque así hicieron con ellos.
Perdonar todo lo que nos han hecho es un buen comienzo para nuestra liberación.
Esta mala semilla comenzó en nuestros corazones en la generalidad de los casos con amargura y falta de perdón.
Es decir que si perdonamos, seremos curados y nosotros no cometeremos los mismos errores con nuestros hijos.
Pero si estamos dañados nosotros también dañaremos otros niños.