COMUNICACIÓN Y MANEJO DE LOS CONFLICTOS EN LA PAREJA
EL MÉTODO DE LOS CINCO PASOS PARA MEJORAR LAS RELACIONES MATRIMONIALES
2da parte Luis Eduardo Cantero
Usado con permiso
2. LOS CONFLICTOS EN LA PAREJA
2.1. DESAVENENCIAS DURANTE EL NOVIAZGO
El noviazgo con un compromiso matrimonial pocas veces transcurre sin altibajos y no siempre proporciona la perfecta armonía y felicidad que se esperaba. La razón es sencilla. “A medida que la relación aumenta y los novios pasan más tiempo juntos, desaparecen las formalidades y pueden comenzar los desacuerdos, desavenencias y hasta peleas. Dos terceras partes de las parejas comprometidas informan que han experimentado tensiones antes de la boda.” Los desacue rdos más frecuentes se centran en modales y convencionalismo, valores y filosofías de la vida y manera de tratar con la familia del uno y del otro. La pareja puede hacer frente a esos problemas en forma directa. Si hacen frente a un problema directamente y lo resuelven en forma constructiva, entonces sabrán que podrán hacer frente a las dificultades durante el matrimonio y encontrar una solución adecuada a los problemas. Los problemas resueltos en esta forma fortalecerán su relación mutua. Al respecto Diana González en su articulo titulado: “Claves en las relaciones interpersonales”, nos dice que “las relaciones humanas positivas se construyen cuando se busca el bienestar de la otra persona y se desea ver que ella sea recompensada por todo el bien que ha hecho en el servicio de Cristo.” Pero, en los casos cuando las discusiones y los conflictos aumentan en número e intensidad, la pareja debería reconsiderar la conveniencia o inconveniencia de llegar hasta el matrimonio.
“Algunos investigadores nos dicen que cerca del 50% de las parejas comprometidas informaron que albergan algunas dudas acerca de si están efectuando la elección correcta. Cerca de la mitad de estas parejas quisieran no haberse comprometido y en una ocasión han pensado seriamente en romper el compromiso. De las parejas comprometidas, entre una cuarta y una tercera parte rompen el compromiso por lo menos temporalmente.” No sólo es imprudente continuar con los planes de matrimonio después de haber descubierto que no desea pasar el resto de su vida con esa persona, sino también es una irresponsabilidad. Unirse con alguien a quien no se ama o a quien se ama pero que se descubre que no podrán vivir bien juntos, es un acto cruel, y traer hijos a ese ambiente puede considerarse casi un delito. Si en cualquier momento durante el periodo de compromiso tiene serias dudas acerca de la conveniencia de realizar el matrimonio, es mejor que no continúe con los planes. Es muy posible que una pareja llegue a conocerse mejor durante el compromiso y comprenda que no se encuentran tan bien adaptados, que no es el uno para el otro como habían pensado. Por lo que mejor deciden romper su compromiso de matrimonio. Seria mejor romper la promesa antes que realizar un matrimonio que podría terminar en divorcio.
2.2. ALGUNAS RAZONES POR LAS CUALES SE PODRÍA ROMPER EL COMPROMISO MATRIMONIAL
Una primera razón por las cuales se podrían romper el compromiso matrimonial, es que se pierda el interés el uno por el otro. Muchos de los compromisos se hacen en épocas de adolescencia. Los adolescentes cambian y maduran con tanta rapidez, que los consideraban el compañero o compañera de su vida a los 18 años, a los 22 años consideran que no es el compañero(a) ideal para su vida.
Cuanto más joven sea la pareja en el tiempo del compromiso, tanto más probable es que cambien las actitudes del uno hacia el otro, y tanto mayor es la probabilidad que se rompa el compromiso. La segunda razón es que uno o ambos consideren que todavía no están preparados para el matrimonio. A medida que los novios avanzan en edad y madurez comprenden que han hecho un compromiso antes de estar preparados para la vida conyugal. La tercera razón es que no son compatibles. En el compromiso los novios pasan más tiempos juntos. Ahora se pueden ver y conocer en más situaciones de la vida real. El puede observar que su novia no es muy aplicada y responsable en su propio hogar y que esta falta de diligencia es un rasgo de su personalidad.
Tal vez ella pueda ver que aunque su prometido la ha tratado siempre con gran cortesía y consideración, muestra poca consideración por su madre y sus hermanas. La cuarta razón es que se descubran hábitos y tendencias de comportamiento que sean una amenaza para el otro y para el hogar. Los hábitos y tendencias de comportamiento se revelan con el tiempo. La pareja que pasa tiempo suficiente compartiendo diversas actividades, podrá determinar las actitudes de la persona amada acerca de los objetivos, preferencias y las actitudes, como también sus valores, carácter y sus intereses.
Cuando más dure el periodo de compromiso, tanto más oportunidad tendrán que evaluar su compatibilidad. Numerosos compromisos entre personas de etnias diferentes no sobreviven al contraste de sus ambientes familiares y culturales. La reacción de la familia y los amigos a esos compromisos también tiene su peso en el rompimiento de las relaciones.
Un compromiso roto causa aflicción, pero no es tan penoso como un matrimonio deshecho. Finalmente, se debe tener especial cuidado con un joven o una joven que tiene una historia de compromisos rotos. Eso podría ser evidencia de inmadurez, impulsividad, costumbre de jugar con los sentimientos ajenos o tendencias de usar a otros con propósitos egoístas y engañosos sin intención de llegar al matrimonio.
2.3. LA COMPATIBILIDAD Y SU IMPORTANCIA EN LA PAREJA
Una joven escribió a su consejero: “casi cada semana tengo riñas con mi pareja, pero me da igual, yo lo quiero, y sé que él va a cambiar. Sea como sea nos vamos a casar...” Surge cuestionarnos ¿Podrían edificar una familia sólida y armoniosa en una pareja donde se pelean con tanta frecuencia? ¿Dónde podrían vivir felices si no tienen afinidad ni compatibilidad de caracteres?
Para evitar las desavenencias y asegurar la felicidad, primeramente deberá estar presente el amor – véase de nuevo el capitulo dos de esta disertación -, pero, además una cuota elemental de afinidad que lleve a la pareja a vivir unidos y en paz. La afinidad engendra la comprensión, acrecienta el amor y promueve la convivencia social, familiar y religiosa. Ya en sus días el profeta Amós se había preguntado: “¿Andarán dos juntos, a menos que se pongan de acuerdo?”(3:3). Eso es precisamente compatibilidad o afinidad, llevarse bien, estar de acuerdo. Y esto será posible sólo cuando entre los novios haya más coincidencias que divergencias, más madurez que caprichos y más amor que egoísmo. El tiempo actual se caracteriza por el tipo de hogares tensionados y cargados de diversos problemas. Tales problemas producen infelicidad y ruina en muchas familias colombianas. ¿Dónde radica casi siempre el comienzo o la causa de semejante cuadro familiar? La causa radica por lo general en las parejas mal constituidos, mal entendidos y mal desarrollados. Formas de enfrentar los conflictos, Jaime Fairfield, experto en soluciones de conflictos matrimoniales sugiere las cinco maneras de enfrentar los conflictos. El autor de esta disertación lo llama: “El método de los cinco pasos para mejora r las relaciones matrimoniales, profesionales, interpersonales, etc”.
También Norman Wright sugiere diez principios para enfrentar a los conflictos. Estos son:
1. No evite el conflicto con el tratamiento del silencio.
2. No ahorre cupones emocionales.
3. Si es posible, prepare el terreno para la desavenencia.
4. Ataque el problema, no se ataquen entre sí... respalde sus acciones con hechos. Recuerde que debe olvidar. No incluya a parientes, aspectos de su pareja.
5. No arroje sus sentimientos como piedras.
6. No se aparte del asunto.
7. Ofrezca soluciones con sus críticas.
8. No diga: tú nunca... Baje el tono de voz, no exagere.
9. No trate de manipular al otro diciendo irónicamente es culpa mía, pero no se rescate de decirlo seriamente cuando lo sea.
10. Sea humilde...., puede estar equivocado.
2.3.1. EL MÉTODO DE LOS CINCO PASOS PARA MEJORAR LAS RELACIONES MATRIMONIALES
El primer paso es retirarse. Si usted tiene la tendencia a ver los conflictos como algo inevitable y sin esperanza, sobre todo lo cual tiene poco control, quizá ni intente probar. Norman Wright, nos dice “que el conflicto forma parte del matrimonio y que debe ser solucionado, no oculto o ignorado.” Se retira dejando la escena física o psicológicamente.
Si se siente que sus intereses son lo primero o que su autoestima peligra en un conflicto, usted va elegir ganar por encima de todo. No importa el costo, lo que importa es ganar. Dominar es lo primero, las relaciones ocupan un segundo lugar. El segundo paso es ceder. Es la actitud del que no quiere arriesgarse a la confrontación directa. El tercer paso es avenirse. Es ceder un poco para ganar un poco. Esta persona considera que no se puede ganar siempre, pero tampoco quiere que el otro gane siempre. El cuarto paso es resolver. Esta manera de enfrentar los conflictos, la situación, la actitud y el comportamiento cambian mediante la comunicación abierta, directa y honesta. El quinto paso es ganar. Esta forma de enfrentar los conflictos, la persona alcanza la meta, pero sacrifica las relaciones.
Recordemos que conservar las relaciones en la pareja es más importante que lograr las metas. Por ende, aconseja José Luis Martínez, que la forma que posee los más
altos valores es el de resolver los conflictos. Esta forma permite fortalecer las relaciones matrimoniales, profesionales, etc.; el mutuo beneficio y lograr las metas.
Una joven le preguntó al Dr. David Augsburger: “Tengo que enfrentarlo abiertamente. No hay otro modo de salir de este embrollo. Pero ¿Como lo hago? El sugiere cinco alternativas, que tienen relación con las de James Fairfield. Ellas son:
1. Lo pescaré
2. Saldré de la sociedad
3. Cederé
4. Le encontraré a mitad de camino, o
5. Amo lo suficiente como para enfrentar, son las opciones básicas que se ofrecen ante la mayoría de las situaciones conflictivas.
De estas cinco alternativas, la que más aconseja él es la quinta, porque es la posición: quiero la relación pero también quiero integridad, honestidad. Aquí se ve el conflicto como neutral – ni bueno ni malo – y natural – que no debe ser evitado ni puesto en cortocircuito. – Es de lo más útil resolver las diferencias dando mensajes claros de amo y quiero, que a la vez amen y enfrenten. Véase el capitulo uno “Enfrentando con amor: La senda creativa a través del conflicto”. Pp., 9 – 22. Otro autor, experto en la resolución de conflictos, en su libro titulado: “Cómo pasar del conflicto al acuerdo”, nos sugiere un método en cuatro etapas para poner fin a las relaciones conflictivas en la vida familiar, privada y profesional. A continuación compartiremos en breve:
1. El primer paso: buscar tiempo para conversar. Buscar tiempo para dialogar usted le está pidiendo al otro que se unan en un diálogo encaminado a buscar un acuerdo basado en las reglas cardinales: no retirarse y no recurrir al juego de poder. La hoja de notas para el otro [vea anexo # 1] es para tenerla a mano. Haga fotocopia para el otro a fin de ayudarle a comprender el propósito de usted.
2. El segundo paso: planificar el contexto. El contexto es el lugar y la hora para el diálogo del tercer paso. El propósito de planificar el contexto es establecer un ambiente adecuado para que la comunicación sea eficaz. En la segunda parte del libro, en especial el capitulo 9 describe los aspectos del contexto que se deben tomar en consideración. Ellos son: el sitio, la comodidad física, la duración, la reserva, las interrupciones, el momento apropiado y ¿quién más debe estar presente?
3. El tercer paso, dialogar. Reunirse para conversar es el ingrediente fundamental del método de los cuatro pasos. Los pasos 1 y 2 hacen posible la reunión, pero cuando se ponen en práctica las dos tareas dentro de la estructura y el contexto recomendados, se libera la energía que ha estado atrapada en el conflicto. Esto hace que haya un cambio de actitud: pasan del enfrentamiento a la cooperación. La estructura. La reunión constara de cuatro partes: la introducción, la invitación, el diálogo y el desarme. Veamos en breve cada una de las piezas de esta armazón, con ejemplos sobre cómo proceder en cada caso:
La introducción. Aquí usted debe manifestar su aprecio: le agradezco que haya aceptado reunirse conmigo para hablar de esto. Manifieste optimismo: tengo la esperanza de que podamos llegar a una solución que nos beneficie a ambos. De algunas Pautas: convengamos en que, para esta reunión, no vamos a recurrir a juegos de poder para derrotar al otro. Busquemos soluciones que
ambos podamos aceptar. ¿Está bien? Ahora plantee el problema: para mí, el problema estriba en que tenemos puntos de vistas diferentes respecto de la función que debo asumir en el proyecto familiar.
La invitación: por favor dígame cómo ve usted la situación.
El diálogo. Durante la conversación, el cual se prolongará durante la mayor parte del tiempo, usted debe cumplir dos tareas: primera no se aparte del proceso esencial, y segunda reforzar los gestos conciliatorios. Y finalmente, el cuarto paso: establecer un convenio, si es necesario.
El desarme, durante el cual la actitud de las partes: yo contra ti, se transforma en nosotros contra el problema, una oportunidad para establecer un convenio.
Una vez ocurrido el desarme, un convenio especifico de comportamiento permite: “tomar decisiones conjuntas sobre los problemas que exigen consenso”, “crear planes mutuamente aceptables para las actividades que exijan la participación de ambas partes” y finalmente, para “mejorar la confianza interpersonal.”
CONCLUSIÓN
Esperamos que con este artículo sobre la comunicación y los conflictos en la pareja le hayan servido para mejorar las relaciones conyugales, familiares, etc. También, que las técnicas de una u otra manera les ayuden a enfrentar los problemas. Finalmente, reconocer la importancia de la recreación y el ejercicio como un medio para fomentar el diálogo, la unidad familiar y mantener buenas relaciones con los suegros, parientes políticos para obtener una mejor comprensión y estabilidad conyugal. Obrero Fiel: Se permite la reproducción de este material siempre y cuando no se venda.
PRIMERA PARTE 
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