Cosas en nuestro interior que deben ser transformadas por Dios

La voluntad

¿Qué es la voluntad?  La voluntad es la que gobierna mi mente y mis deseos o emociones.
Proverbio 23:7 dice que somos lo que pensamos en nuestro corazón. Es decir que yo soy,  lo que  hago es lo que está en mi corazón.
La voluntad también necesita disciplina, ya que por mucho tiempo nuestros miembros (entiéndase el cuerpo, la
mente, el corazón, los pensamientos) han estado haciendo lo que ellos bien les parecía o actuando de acuerdo a lo que pensaba y sentía. Pero al arrepentirme de esa vieja manera tengo que cambiar de rumbo y mis pensamientos y mis emociones aunque ahora sigan siendo lo mismos, yo tengo que ser fuerte de voluntad.

Los psicólogos dicen que el pensamiento y las emociones siguen la voluntad.
Si yo me niego a mi mismo a no hacer lo que en realidad quiero, esto será una lucha por un período de tiempo, pero al final mis pensamientos seguirán a mi voluntad. Jesús dijo que el que no se niega  así mismo no puede ser su discípulo (Mateo 16:24-25)
La voluntad es lo que nos hace ser especiales ante Dios; ya que él nos regaló el derecho de elección.
Dios no puede obligar a nadie a que haga algo él solo puede esperar a que tú quieras hacerlo. En estos versículos de Mateo podemos ver que Jesús habla de una pérdida entendiendo que el ser uno de lo suyo nunca sería fácil, sabiendo que habría una lucha interior en nosotros, esto es nuestro yo luchando por sobrevivir al hombre interior que está dentro de nosotros. Pablo en Romanos 7:15-25 nos explica esto. El dice que lo que no quiere, sino lo que aborrece, eso hace. Pablo está diciendo que aunque él no quiere hacer lo que no es correcto el lo hace aunque el no lo entiende, por causa de que existe una ley, ¿Que ley? La ley del pecado que mora en nosotros.

Debemos recordar que en mi hay una mala semilla, una semilla que quiere que yo viva en el pecado y que haga mi perfecta voluntad. Pero esto es un error Pablo dice que el querer hacer el bien está en él ¿Es esto suficiente? No. Debe de haber una voluntad que controle ese deseo de hacer el mal.
El versículo 22 nos dice que hay un hombre interior que se deleita en hacer la voluntad de Dios, aunque no lo haga práctico sino solo en deseos y yo me pregunto ¿Es esto suficiente? Claro que no en esta lucha que Pablo no termina de hablar en este capítulo, él dice en el siguiente capítulo (Romanos 8:10). Que estamos muertos al  pecado si Cristo mora en nosotros, ya que el espíritu está vivo a causa de  la justicia. Podemos ver que esta lucha es algo que todos pasamos pero que Dios está esperando que reaccionemos de acuerdo a lo que creemos y profesamos con nuestra  boca. La transformación de árbol comienza en nuestra mente.

 

La  mente
 
Tiene que ser transformada, esta transformación tomará lugar cuando yo decida vivir según la Palabra de Dios
Romanos 12:1-2 nos dice que tenemos que transformar nuestra manera de pensar ¿Cómo logramos esto? ¿Este verso nos dice que nuestro entendimiento tiene que ser renovado? Esto quiere decir que el entendimiento tiene que  ser hecho de nuevo, esto es lo que quiere decir renovado.
Renovar es volver hacer, tomando encuentra el mismo entendimiento solo que se adapta a los nuevos planes.
Mi mente tiene patrones que por años han sido su manera de vivir, el texto me dice que no sea conformista con el montón,  es decir, que no piense de la manera que todos piensan o que la mayoría piensa.
Pablo está hablando de una transformación espiritualmente completa, pero que comienza en el entendimiento, él quiere decir que si cambiamos nuestra manera de razonar y de entender las cosas  y si las adaptamos a la voluntad de Dios; seremos transformados.
Nuestra mente necesita disciplina, no podemos dejarla que ella piense lo que quiere. Esto no será una tarea fácil  2 Corintios 10:5 dice que debemos derribar todo argumento que se levante contra el conocimiento de Dios ¿Cómo se logra esto? Derribar significa quitar de su lugar, y luego hay que llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Esto se logra en la misma mente, y con la Palabra de Dios como ayuda.
Hay que ocupar la mente en las cosas que son espirituales para que aprendamos a pensar espiritualmente (Colosenses 3:2) No podemos ganar la batalla de la mente si seguimos pensando de la misma manera.
En Romanos 8:6-8 nos dice que de la manera que pensamos vivimos, ya sea en Cristo o en la carne.

 

Las emociones
 
Los psicólogos dicen que un pensamiento y un comportamiento recto, conducen hacia sentimientos rectos.
Nuestras emociones son el resultado de lo que pienso y de cómo actuó. Ya que  lo que  pienso está estrechamente relacionado con lo que  hago. Entiendo que no puedo confiar en mis emociones  para guiarme. Entonces cuando experimento alguna emoción sea de ira, dolor, miedo, o angustia, debo de  disciplinarme a mi misma para  hacer volver en sí a mi mente y mi voluntad a la Palabra de Dios.

Algo que nos ayudará en ese momento es expresar a Dios lo que sentimos  y luego esperar en él  hasta que algo suceda y cambiemos de actitud. Cuando decido obedecer por encima de lo que yo siento tendré victoria y mis emociones estarán dominadas por mi voluntad que es agradar a Dios. Es una cuestión de decisión, yo elijo si quiero oír lo que pienso y siento, pero si he tomado la decisión de ser un buen árbol debo tomar el control de mis emociones.



El cuerpo (y la lengua)
¿Por qué es necesario convertir mi cuerpo?

Si vamos hablar de cambios  tenemos que mencionar el que ejecuta nuestra voluntad.
El cuerpo no es culpable de nuestras acciones, pero muchas veces es contaminado y minado por el diablo, ya que nosotros le damos riendas sueltas para pecar y esto crea las condiciones para que el enemigo more en nosotros.
La Palabra dice que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo (1 corintios 6:19)

En 1corintios 9:25 dice Pablo que él  corre en sentido figurado hablando de la vida espiritual no como quien golpea el aire, sino  que sé lo que quiero, y lo que quiero es que mi cuerpo se someta, que mi cuerpo sea un siervo de lo que yo quiero. El cuerpo y lo que yo quiero es glorificar a Dios con mi cuerpo, como dice Pablo presentar mi cuerpo a Dios como sacrificio vivo y santo, agradable y perfecto ante Dios. Esto se logra como resultado de tener una voluntad firme. Se logra con decisión  y mucha, muchaaaa disciplina. Hay cosas que contaminan nuestro cuerpo.
La fornicación, el adulterio y todo pecado relacionado con el sexo. (1Corintios 6:15).

Los pecados relacionados con lo que hablamos. Jesús dice que lo que sale del hombre contamina al hombre y que de toda palabra daremos cuenta. Con nuestra lengua cometemos grandes pecados. Quiera Dios que comprendamos esto.
En Santiago 3 podemos ver cuan peligrosa puede llegar a ser nuestra lengua. El versículo 6 dice: ‘  la lengua contamina todo  el cuerpo.....” El versículo  11: “¿A caso una fuente echa por una misma abertura agua dulce y agua amarga? Esta  pregunta es una reflexión para nosotros y nos aclara el dilema, Santiago nos dice claramente que esto es un mal fruto, es  decir que viene de una mala semilla.
Con la lengua se  murmura, se calumnia, se hace chismes, se maldice, se ofende, se miente, se hacen pleitos, distenciones  etc.

En verdad Santiago tenía razón cuando decía que la lengua recibe fuego del mismo infierno. Verso 6.
El diablo es uno que no quiere que nosotros seamos limpios de estos pecados. Él sabe que estos son malos frutos y por esto hace que estas supuestas pequeñas cosas se pasen desapercibidas, sin que lo tomemos con seriedad.
Santiago dice que ningún hombre puede domar  su lengua  versículo 8. Esto es cierto pues la lengua habla lo que hay en el corazón. La manera de frenar  o domar la lengua, es frenando  y dominando lo que pensamos, lo que sentimos y no haciendo todo lo que queremos.

Si yo quiero refrenar o detener mi lengua no puedo poner una cinta adhesiva en mi boca, lo que debo hacer es dominar mi voluntad y mi voluntad  es dirigir mi lengua.
En los versos 2 -4 “......Si alguno  no ofende en palabras, éste es varón perfecto  capaz de refrenar todo el cuerpo. He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que  nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves; aunque tan grandes, y  llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas por un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.”

Estos versos nos hacen entender que es nuestra la responsabilidad de controlar ese pequeño miembro. Si es que realmente queremos.
Hay una ley  los animales pueden ser domados porque Dios dijo que fuera así, pero  la lengua o el cuerpo no se puede detener por sí mismo,  pues hay una ley que me dice que yo debo decidir lo que quiero que mi cuerpo haga, mi cuerpo no actúa por sí mismo, el actúa de acuerdo a las ordenes que recibe de mi cerebro, entonces Santiago tiene razón, ningún hombre puede controlar su lengua, pero si puede decidir agradar a Dios en su corazón; y desde allí controlar la nave de su cuerpo  incluyendo la lengua.