Sueños rotos e ilusiones marchitas

Sentimientos que perturban

Llorar: “Derramar lágrimas a causa de un efecto muy vivo”

Las manifestaciones de este tipo de sentimientos, que nos hacen llorar, las estudiaremos en esta segunda parte, pero la veremos en personas como tú y como yo, luego veremos una parte que se llama reflejo, en la cual yo explicaré de quien  hemos hablado, analizaremos la historia que ya habrás leído y luego daré un par de consejos de ayuda para este tipo de situaciones.
El reflejo estará ubicado al final de cada capítulo de esta sección. El objetivo de “reflejo” es arrojar luz a la historia que ya habrás leído. Las  mujeres lloran porque hay sentimientos que las perturban, y muchas veces ellas no saben, ni pueden confrontar estos sentimientos.

Esta  segunda parte la dedicaremos a historias comunes de mujeres que pasaron por situaciones similares a la que tú y yo enfrentamos hoy.
Algunos de los sentimientos que estudiaremos son: Frustración, desánimo,  rechazo, inseguridad, temor, cansancio, desamor y otros  pero los veremos en historias reales.
He tratado de comprender el llanto de algunas mujeres, incluyendo el mío. A decir verdad no he visto muchas mujeres llorar; pero las pocas a las que he visto me han dejado un recuerdo amargo.
Una de las mujeres  de las que he visto llorar es Ager. La vi llorar por no querer morir  y dejar a sus hijas huérfanas.
Ella  nunca me contó su historia; Pero luego que ella murió, me enteré de algunas cosas por las cuales yo la había visto llorar o sufrir para decirlo de una manera más comprensible.
La historia  de Ager, como  le llamaré es un poco triste. Ager es nuestro primer personaje en esta sección. En ella estudiaremos la frustración y el desamor.

Ager era una joven con deseos de vivir  al igual que cualquier joven de aquella época,  estoy hablando de la  década de los 60 en su comienzo.
Era una joven de unos 13 años, que no conocía la vida, no sabía de relaciones con hombres. Aún con 13 años se peinaba como niña, pensaba como niña y jugaba como una niña. Ella aún jugaba con muñecas y corría con sus amigos del barrio  sin saber lo que la vida le tenía preparado.
Esa semana fue como todas las demás, con la excepción de la visita a sus padres de un señor mayor, ya entrado en los 50. Ella miraba de lejos, pues en aquella época los niños no podían estar presentes mientras los adultos hablaban,  o mejor dicho, en este caso, negociaban. Pero ¿Qué era lo que este hombre quería comprar?
No eran tierras, no era ganado. Era algo más humano; Mejor dicho alguien.

Si, acertaste es exactamente como estás pensando, este hombre quería comprar a Ager. Aquella visita inesperada cambiaría la vida de Ager para siempre. Luego de un par de días, sus padres la llamaron, y le preguntaron.... Me estoy riendo de la palabra que acabo de escribir “le preguntaron”  no, no fue así.
Le ordenaron que la siguiente semana tenía que recoger sus cosas, pues tenía que ir a vivir con aquel señor, al que ella no conocía. No como una hija sino como su mujer.
Sé lo primero que pensamos al leer, esto fue lo primero que yo dije cuando escuché esta triste historia: “Si hubiera sido yo, no lo habría hecho, no habría obedecido a mis padres, me habría ido de la casa”   Pero al pasar de los años me he dado cuenta, que cada época tiene sus historias y que cada situación tiene sus misterios.
Realmente no sé, si es porque ahora las mujeres son más liberales, o es que ahora la gente es más comprensiva con el dolor de los demás.
En aquella época, casi todos los mayores de los pueblos  pensaban igual, no había tanta tecnología como ahora, no había instituciones que protegieran a los menores.  Bueno   era una época con sus ventajas y sus desventajas.
Si ella hubiera decidido no obedecer ¿A dónde iría? Era lo que ella pensaba.
Mientras sus padres hablaban con ella, algo se quebró dentro de ella, algo que duraría muchos años en ser reparado de nuevo.

Aquellos días ella no quiso salir más a jugar, no tenía  hambre y no quería hablar con nadie. Ella solo quería comprender lo que le estaba pasando. Cuando llegó el sábado ella tuvo que irse con aquel hombre que podía ser su abuelo. Y aunque aquel hombre no era uno de estos hombres brutales, aquel trago marcó su  vida par siempre.
Ella sentía tantas cosas. Sentía asco, vergüenza  y dolor. Sentía dolor porque su madre no la había comprendido, porque no la había escuchado. Bueno tal vez porque a su madre le habían  hecho lo mismo, tal vez porque ella pensaba que esto no era  tan difícil como se veía.
Su madre no conocía otra manera de tratar las cosas. Tal ves ella ya no tenía sentimiento o si los tenía no quería expresarlos para no sufrir más.
Ager no tenía escapatoria a aquella vida, que sus padres habían elegidos para ella.

Ella comenzó  aquella senda sin que nadie le dijera el daño que esto produciría en ella.
Antes que esto pasara ella era una muchacha alegre, inocente, feliz, amistosa, sincera  y casi se podría decir que le agradaba hablar de Dios. Ella tenía otros sueños. Ella había soñado muchas cosas. Había soñado como has soñado tú y como una vez lo hice yo.
Pensó en terminar una carrera; Ella quería ser médico, quería conocer un buen joven que fuera más o menos de su edad.
Todos aquellos sueños, sin que ella lo planeara tuvo que abandonarlos.
En esta triste situación, no pudo vivir mucho tiempo, ya que aquel hombre no la quería dejar salir a ninguna parte. En el principio pensó en suicidarse, pero alguien le había hablado de Dios, y ella sabía que esto no era aceptado por Dios.

Un día, después de unos meses, ella concibió una luz, y su mente ideó un pequeño plan. Sin llamadas telefónicas, sin internet, sin cartas  para poder avisar  que ella llegaría. Ella pensó, en irse donde una tía que ella tenía en la ciudad.
Así lo hizo,  y un día en que el hombre había salido a arreglar unos asuntos en el pueblo, ella le dijo que quería comprar algo que la llevara con él, y él así lo hizo.
Estaba tan desorientada, que aquel viaje le parecieron horas, cuando en realidad fueron unos 15 minutos.
Ya en el pueblo, con un poco de  miedo, se maquilló como pudo, para parecer mayor. Compró su pasaje y se marchó a la ciudad. Unas 2 horas de camino. Camino aquel, que ella transitó llorando, amargada como una mujer que lo había perdido todo.
Por suerte ella sabía la dirección de su tía. Y por suerte y gracias a aquella época pasaron unos días para que sus padres supieran su paradero.

Su tía hizo pocas   preguntas, ya que ella era una de las pocas personas de aquella época que comprendía a los jóvenes de aquella época. Su tía sabía lo que ella había pasado, y no la dejó sola. La dejó llorar todo lo que ella quiso, y así pasaron unos cuantos días.
Un día por la mañana temprano, se escuchó una voz de hombre en la sala de su tía. Era la voz de su hermano mayor, quien había venido por Ager.
Ager tenía mucho miedo, pero una cosa ella sabía, no volvería a ver a aquel viejo.
Ella le explicó a su hermano, y a mucho pesar él la dejó y su tía se encargó de Ager. Estos pocos meses en que Ager había vivido con aquel hombre, la marcaron para toda la vida. Ella nunca fue la misma. Nunca más fue la joven que alegraba a todos. Algo había pasado con su riza. Sus sueños se habían hecho pedazos. Que triste! no te parece  ¿Cómo podía Ager olvidar lo que había vivido? ¿Cómo podía perdonar a sus padres? ¿Cómo podía volver al lugar de sus sueños, si ella no sabía el camino de regreso?
Ella quería olvidar, pero tú y yo sabemos, que esto no es tan fácil  de conseguir, y aunque el tiempo transcurrió, ella quedó marcada para toda su vida. En los años 80 ella conoció al Señor, pero aún así seguía siendo una mujer amargada por el dolor del pasado, porque ella siempre pensó que su vida tenía que ser diferente, ella debió haber sido un gran médico.

Ager quedó atrapada por su dolor. Dios tenía un plan con la vida de Ager que  aunque fue interrumpido brutalmente por aquella situación tan triste, ella pudo haberla superado con la ayuda de Dios, si ella se lo hubiera permitido.
Ella nunca logró superar aquel pasado y vivió amargada, hasta el día de su muerte.
Dios está dispuesto a cambiar nuestro dolor por alegría. Está dispuesto a poner gozo donde hay dolor.
 Dios quiere que aprendamos a confiar en él. Que sepamos que él quiere liberar a los oprimidos de Corazón.
Ager nunca le dio una oportunidad a Dios, de que él le mostrara la diferencia del gozo en el mundo y el gozo en él. ¿Lo harás tú? ¿Le permitirás a Dios que cambie tu vida?
Ella se encerró en sí misma, y cerró la oportunidad de volver a amar. No fue feliz con el hombre que Dios le dio, porque el recuerdo de aquel hombre  viejo venía a ella una y  otra  vez.
Nunca mas creyó en nadie, no disfrutó de sus hijas, Dios la bendijo con tres hermosas niñas, pero ella nunca se dio cuenta de este hermoso  regalo, porque siempre estaba pensando que los demás no eran sinceros con ella,  por que el recuerdo de aquella traición siempre estuvo en su mente. No  dejó ser curada por Dios. No disfrutó de lo que tenía, sufriendo por lo que había perdido.

Al final de sus días, se dejó morir con solo 34 años de edad. Tenía una enfermedad terminal que de haber sido tratada a tiempo, tal vez ella hubiera podido criar a sus hijas, pero no pudo porque Ager ya no quería confiar en nadie más. Ager se quedó callada sin llevar un tratamiento, hasta que un día su esposo la descubrió, pero lamentablemente ya era tarde y al poco tiempo ella murió.
Yo la vi llorar porque no quería morir y dejar a sus hijas pequeñas huérfanas, pero ella no debió morir así.
Ella se negó la oportunidad de volver a creer en la gente, y por no confiar en su esposo decidió dejarse morir sin hacer nada.
Era tan joven, y no merecía morir, eso yo lo sé, Pero también sabemos que hay   personas que se niegan la oportunidad de volver a empezar.
Ager tuvo la oportunidad de volver a vivir, Dios le había dado suficientes razones para que ella se sintiera feliz, pero ella decidió llorar por lo que no tenía, por lo que había vivido.
Ager no quiso perdonar, se lleno de odio y de amargura, no solo hacia sus padres sino, también hacia todo el que estaba alrededor de ella.
Ella no solo no podía amar a nadie, sino que no dejaba que nadie la amara a ella. Ella se negó a creer en el amor y prefirió morir presa de ella misma.

 

Reflejo.

Esta es una de las historias de mi archivo de recuerdo, que mas ha tocado mi corazón. Yo espero que el Espíritu  Santo haya tocado tu corazón mientras leías.
Es el deseo de mi corazón que tú comprendas que Dios quiere sanar los corazones que han sido dañados. El  tiene remedio, él  tiene medicina para ti. No importa cuan dura o triste sea tu  historia, hay alguien que quiere cambiar el matiz que tiene el cuadro de tu vida.

El quiere poner color donde solo hay oscuridad; Dale la oportunidad de hacer arte con tu vida.
Yo no puedo cambiar  vidas, Yo no puedo crear cosas nuevas (en sentido espiritual), pero  Dios si puede si tú realmente lo crees, y dejas que él haga su obra maestra contigo.
¿Lo dejarás que él trabaje contigo?
Si tu corazón está herido, entonces necesitas la ayuda de Dios, para que él te sane, porque sino, tú dañarás a otros, aunque tú no lo quieras, y estarás rodeada de problemas que serán causado, producto del mismo dolor que tú tienes en tu corazón.

Verás fantasmas donde no los hay, no creerás en nadie, pensarás que nadie te ama, cuando en realidad eres tú la que no te has abierto, para disfrutar  de todas las maravillosas personas que Dios ha puesto al rededor de ti.
Abre tus ojos y mira a tu alrededor, y te darás cuenta que siempre habrá alguien que te ama, alguien que está esperando por ti, alguien que quisiera comprenderte, pero no siempre es fácil, tú misma debes reconocer que ni tú, en ocasiones sabes lo que te pasa. Es hora de dejar  de culpar a los demás por nuestras desgracias y darles  la oportunidad de vivir a nuestro lado. Si de vivir porque el objetivo de este sentimiento de desamor el cual no viene de Dios, es alejarte de todo el que te ama.

No siempre será fácil abrir nuestro corazón. La frustración viene como consecuencia, de  no haber cumplido tus sueños. Viene  producto de que alguien te ha dañado tus planes, no porque tú así lo querías, sino porque las circunstancias así lo quisieron. Pero la felicidad viene como resultado de tomar la determinación de ser feliz.