COMUNICACIÓN Y MANEJO DE LOS CONFLICTOS EN LA PAREJA
EL MÉTODO DE LOS CINCO PASOS PARA MEJORAR LAS RELACIONES MATRIMONIALES
1ERA PARTE Luis Eduardo Cantero
Usado con permiso
La comunicación de la pareja en la etapa de noviazgo no debe centrarse sólo en temas románticos del momento. Las conversaciones no pueden limitarse exclusivamente a tratar asuntos afectivos y sentimentales. La comunicación de los futuros esposos debe alcanzar el
grado de madurez que le resulte natural y agradable para dialogar asuntos prácticos y de temas específicos de la vida cotidiana.
Es conveniente que la pareja hable de temas de religión, cultura, arte, política, familia, salud, trabajo, finanzas, educación, deportes, decoración y otros que se pueden añadir a esta lista. También deben abordar temas más específicos como la organización del futuro
hogar, si la esposa aceptara algún empleo para ayudar con las finanzas del hogar. O si ella quiere seguir una carrera o quiere dedicarse al hogar, si prefiere vivir cerca del hogar de los padres del uno del otro, o deciden vivir un poco distantes.
La etapa de noviazgo y compromiso proporciona no solamente la oportunidad de considerar ciertos problemas, sino también ciertos acuerdos concernientes al manejo del futuro hogar. Esta parte de la comunicación y diálogo de los novios sobre temas de interés
para ellos, es atractivo, emocionante y a la vez se presta para ver cómo piensa y reacciona cada uno frente a diferentes desafíos y circunstancias. Este es un medio de lograr un acondicionamiento de actitudes de la pareja, que de otra manera tendrían que producirse
después de la ceremonia del matrimonio.
1. COMUNICACIÓN SUPUESTA
Muchas parejas suponen y hasta dan por sentado que varios temas que conciernen a la pareja y la vida del hogar ya está definida. Al respecto José Luis Martínez nos ofrece algunos ejemplos:
1. “La pareja supone que está de acuerdo en los asuntos importantes del matrimonio y nunca lo discuten en detalles por temor de ofender al otro.
2. La pareja sabe que no está de acuerdo en algunas cosas, pero no le da importancia y no saben hasta que punto está en desacuerdo. No puede resolver sus diferencias porque nunca hablan de ello.
3. La pareja pretende estar de acuerdo el uno del otro, cuando en realidad no lo están.
4. Ambos piensan que después del matrimonio lograrán convencer el uno al otro en cuanto a sus puntos de vista.
5. Ambos creen que el gran amor que se tienen vencerá todos los obstáculos y dificultades y que al fin y al cabo esos son temas del futuro”
Cuando las parejas actúan así, están engañándose así mismas. Están presentando una cara de su relación y de su comunicación que no es real ni verdadera. Dan la apariencia de acuerdo en la superficie, pero tal armonía no existe en el fondo porque no se ha manejado
una buena comunicación. Sin embargo, tarde o temprano en la vida matrimonial de una u otra manera, se verán obligados a comunicar estos asuntos. Lo triste es que cuando sus esperanzas no se cumplan se sentirán profundamente desilusionados. Es muy importante
que la pareja haga uso correcto de la comunicación y dialogue seriamente sobre lo que cree, supone y espera el uno del otro como marido y mujer.
2. DIMENSIONES DE LA COMUNICACIÓN
La comunicación efectiva es un importante punto de partida para una relación de matrimonial exitosa. La comunicación es siempre un fenómeno doble vía. Esto significa que debe haber por lo menos dos personas dispuestas a participar en el proceso. Exige la existencia de alguien que envíe mensajes suficientemente claros para que quien los reciba pueda entenderlos y responder a ellos de manera eficiente. Requiere que el receptor tenga la disposición de prestar atención cuidadosa a las palabras y a los mensajes no verbales.
Para corrobar con la comunicación efectiva, Guillermo Goff nos dice: que hay dos conceptos preliminares que forman las bases para una buena comunicación.
Ellas son, “primeramente, todas las buenas relaciones se forman dentro de un marco de confianza y aceptación. La experiencia nos ha enseñado que cuando el nivel de confianza y aceptación es alto, casi cualquier esfuerzo para comunicarse es exitoso. Al contrario, cuando el nivel es bajo, la comunicación normalmente se tuercen y malentiende, no importa cuan inteligente sea quien está hablando.
La aceptación es la afirmación incondicional de la otra persona como valor, sin tomar una posición de juicio contra él. Recordemos la aceptación engendra aceptación y la confianza también es contagiosa. Por confiar en otros, una base de confianza se destruye. “Un
segundo concepto es la actitud de templanza. Esta actitud le ayudará a crear líneas para una buena comunicación efectiva...”
2.1 LA COMUNICACIÓN ES TRIDIMENSIONAL
La primera dimensión es la profundidad. Tiene que ver con el grado de intimidad que dos personas logran comunicarse. Esta dimensión de profundidad, se puede mezclar con lo que dice Goff “... la pericia menos utilizada por la mayoría y, en un sentido la más importante,
es la de escuchar a fondo lo que está diciendo el otro. Esta atención intensiva que se presta al interlocutor consiste en percibir sus palabras y el valor que hay detrás de ellas; o sea la emoción que las acompaña, porque la comunicación es tanto verbal como no verbal...”
La segunda dimensión es la habilidad. Tiene que ver con las destrezas o habilidades necesarias para comunicarse en forma efectiva. Y la tercera dimensión es la calidad. Tiene que ver con las características personales necesarias para lograr una comunicación genuina. Para tener éxito en las relaciones matrimoniales y familiares, es importante estar dispuesto a pagar el precio necesario para lograr en la pareja comunicación de calidad. No es fácil.
Algunas personas tienen dificultades para escuchar, les es más fácil decir lo que sienten y piensan, pero a menudo monopolizan la conversación. Otras, en cambio, son expertas en el arte de escuchar pero tienen serias dificultades cuando se trata de hablar.
El Dr. Norman Wright, en su libro Comunicación clave de la felicidad conyugal, nos da algunas normas para la comunicación en el matrimonio y la familia, que compartiremos en breve:
1. Esté dispuesto a escuchar y no replique hasta que su interlocutor haya cesado de hablar. Pr. 18: 13
2. Hable de tal manera que la otra persona pueda comprender y aceptar lo que dice. Pro. 15:23.
3. Diga siempre la verdad, pero con amor. No exagere. Col 3: 9.
4. No emplee el silencio para decepcionar a su interlocutor. Explique por qué duda en hablar en esta ocasión.
5. No se complique con querellas. Pr. 17: 14.
6. No replique con ira. Responda suave y amablemente. Pr. 14: 29.
7. Evite machacar al otro. Pr. 10: 19.
8. Cuando esté equivocado, admítalo y pida disculpas. Pr. 17: 9.
9. No critique al prójimo. Por el contrario: anime..., edifique..., Ro. 14: 13.
Una de las habilidades de la comunicación es transmitir mensajes claros precisos y congruentes. Pareciera que a menudo muchos en el matrimonio actúan según el lema “si me amara, adivinaría lo que quiero”, en vez de hablar con claridad; hacen a su cónyuge declaraciones o preguntas ambiguas que no transmiten el mensaje que desea enviarse. Otros cónyuges desarrollan un patrón de comunicación confusa que deja a su compañero(a) en completa oscuridad acerca de sus verdaderas intenciones. Para superar y
evitar los problemas matrimoniales, es necesario que la pareja aprenda a comunicarse con la mayor claridad posible.
Otra habilidad de la comunicación es la de saber escuchar atentamente. Dice una de las epístolas del Nuevo Testamento, “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea diligente para oír, y tardo para hablar”. (Santiago 1: 19). Afortunadamente un buen número de parejas hacen lo contrario. Son más a menudo prontos para hablar y tardos para escuchar. Esta costumbre o circunstancia hace que muchas veces mientras uno de los cónyuges habla, el otro, en vez de escuchar atentamente el mensaje, utilice ese tiempo en
forma simultánea para pensar en lo que va a contestar enseguida. Si esto ocurre, se produce un corte en la comunicación.
Otro problema frecuente en la comunicación lo ocasiona el hábito de interrumpir. Muchas veces uno de los cónyuges comienza a decir algo, y el otro lo completa. A menudo acierta, pero en ocasiones lo que dice no tienen relación con lo que el otro cónyuge quería decir. A
veces esto causa impaciencia y el cónyuge dice: “si ya sabe lo que voy a decirte, entonces no es necesario que yo lo diga”. Como es natural, esto hiere al otro cónyuge, bloquea la comunicación y dificulta la relación.
2.3. ALGUNAS NORMAS EFICACES PARA MEJORAR LA COMUNICACIÓN EN EL MATRIMONIO
El objetivo de estas normas como dice Dwight Small indica, no debemos idealizar demasiado el poder mágico de la comunicación. Small advierte: “...que ningún caudal de comunicación puede hacer perfecto el matrimonio, y, por consiguiente, no debemos esperarlo así. Dios es perfecto, el ideal del matrimonio cristiano es perfecto, y los medios que Dios dispone a disposición de las parejas cristianas son perfectos. Sin embargo, no hay matrimonio perfecto ni comunicación perfecta en el matrimonio. La gloria del matrimonio radica reside en aceptar el plan de divino para la pareja, permitiéndole que él nos guié y nos capacite”.
1. Elija el momento oportuno para comunicarse con su pareja. Puede ser que usted haya elegido un tema apropiado pero no el momento oportuno. No haga la comunicación si su pareja acaba de llegar a casa [...] Elija un momento cuando su pareja pueda responder en forma placentera.
2. Desarrolle un tono de voz agradable. Lo que importa en muchos casos no es lo que usted dice sino la forma como lo dice. Resulta reconfortante encontrarse junto a personas que habla con voz suave y calmada. Si usted, quiere que su pareja disfrute del diálogo, asegúrese que le resulte fácil escucharlo.
3. Sea claro y específico. Muchos malos entendidos surgen de una comunicación confusa. Procure pensar mientras habla y exprésese claramente.
4. Actúe en forma positiva. En muchos hogares el 90 % de toda la comunicación es negativa. Están familias se acostumbraron a escuchar criticas, reproches, y abrir juicios contra otros que ese comportamiento llega a convertirse en algo normal. Es necesario actuar en forma más positiva y manifestar aprecio.
5. Sea cortés y respete la opinión del otro. Usted puede hacer esto aún cuando no este de acuerdo. Debe preocuparse por el bienestar del otro como del suyo. Norman Wright, aconseja a las parejas a atacar el problema y no ataque a la persona, nos advierte: “Haga lo posible por mantener la discusión en el terreno impersonal. Muchas parejas, en vez de atacar el problema, se atacan mutuamente con reconvenciones duras o sarcásticas...”
6. Tome en cuenta las necesidades y sentimientos de su pareja. Desarrolle la paciencia y sensibilidad al responder a lo que dice su pareja. Si está afligido, usted puede comprender su aflicción y aun afligirse con él. Así mismo, si su pareja esta contento por alguna razón, comparta su alegría con él o con ella.
7. Desarrolle el arte de la conversación. La conversación es un arte, por lo que debiera dedicarse el tiempo suficiente para desarrollarlo. El intercambio verbal sobre temas interesantes enriquecen la relación matrimonial. Para poder corroborar con lo anterior, el apóstol Pedro dedica un breve párrafo: 1 P. 3: 7; para hablar al esposo, por lo general ellos son muy sexista y machista. Este párrafo da consejos muy valiosos para las relaciones matrimoniales. En realidad, Pedro da tres principios para mejorar las relaciones matrimoniales. El primer principio, el esposo debe ser comprensivo. Esto significa que debe escuchar de buen grado la opinión de su esposa. Ha de pensar con ella. Mostrarse sensible a su carácter, sentimientos e ideas. Aquí vemos cuán importante es la conducta generosa, tanto en el hombre como en la mujer.
El segundo principio, trate a su esposa con respeto, amor y consideración y la protege de situaciones perjudiciales. Y tercero, Pedro dice a los maridos que recuerden que sus esposas tienen derechos espirituales idénticos a los suyos. Uno y otra son coherederos de la gracia de Dios.
Dios ama a las mujeres tanto como a los hombres. ¿Qué ocurre si los esposos y esposas no siguen las instrucciones de 1 P. 3? Pedro explica una consecuencia significativa. Dice: “De lo contrario, no podréis orar”. En otras palabras, si sus relaciones no son buenas con los otros tampoco lo serán con Dios.
1.3.1. ALGUNAS NORMAS PARA APRENDER A ESCUCHAR
1. “Mire a su pareja a los ojos y dedíquele toda su atención. Apague el televisor o el computador, o deje el diario que está leyendo.
2. Demuestre interés en lo que escucha asistiendo con movimiento de cabeza, cambiando la expresión de la cara, sonriendo e incluso inclinando el cuerpo hacia delante.
3. Haga de vez en cuando intervenciones adecuadas para demostrar acuerdo, interés y comprensión. Su pareja desea saber si usted comprende lo que él o ella está diciendo.
4. Haga preguntas oportunas bien formuladas. Anime a su pareja haciendo preguntas que demuestren su interés.
5. Mantenga su atención durante unos treinta segundos adicionales después de que su pareja haya terminado de hablar.
6. Enfoque su atención sobre sus propios defectos y no sobre los de su pareja.”
1.3.2. ¿CÓMO VA LA COMUNICACIÓN ENTRE USTEDES?
La mayoría de los consejeros matrimoniales coinciden en que la mala comunicación es en la que más de las veces la causa primera de las dificultades matrimoniales. Por lo general, se reconoce que una comunicación defectuosa trae resultados desastrosos. Los conflictos y
los malos entendidos se perpetúan. Las ideas y conceptos equivocados quedan sin corregirse. Las barreras se hacen cada vez más elevadas. La unidad y la intimidad se dificultan. Los problemas permanecen sin resolver. La atención de buscar a alguien que nos comprenda aparece con mayor insistencia. Si usted piensa que su comunicación con su pareja es satisfactoria, no cante victoria ni se duerma en los laureles. Muchas parejas que afirmaban que entre ellos no existían secretos que gozaban en compartir, que resolvían bien sus desacuerdos, que se escuchaban el uno al otro. De pronto se encuentran con que ha desaparecido la comunicación y no sabe lo que
pasa. Cuando hablan terminan invariablemente discutiendo. Ya no se entienden. El resultado es que la relación se deteriora. La intimidad va desapareciendo, la pareja se distancia y el rompimiento esta quizá golpeando en la puerta. Dentro de unos años probablemente no recuerden casi nada de lo que están leyendo, pero, si recuerdan algo, quiero que sea lo siguiente: “el grado en que su matrimonio triunfe o fracase estará directamente relacionado con su habilidad para comunicarse el uno con el otro y de comprender y ser comprendido.”
SEGUNDA PARTE 
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