La fe, un estilo de vida.
Aquel día, cuando llego la noche, les dijo: pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca, y Había también con el otras barcas.
Pero se levanto una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.” Marcos 4: 35/37.
Este episodio tuvo lugar en un atardecer casi llegando la noche. Jesús entró en la barca y juntamente con él sus discípulos.
Estaban navegando en un lago de Galilea, este lago esta rodeado por empinadas colinas, estrechos valles y varios despeñaderos en los cuales muchas veces se levantan los vientos y estos a su vez pueden producir una tormenta. Mientras navegaban, Jesús se durmió, y tal vez algunos de los discípulos también estaban dormidos, pues ya era de noche y es posible que todos estuvieran cansados, cuando comenzó aquella tormenta que alborotó a todos. Las olas comenzaron a llenar la barca a tal punto que ya se anegaba, de inmediato los discípulos trataron de salvar sus vidas como sabían hacerlo, debemos recordar que ellos eran hombres de mar y sabían muy bien los riesgos que se corren en el mar cuando hay una tormenta. No podemos saber sus vivencias pero es posible que ya alguien antes que ellos hubieran perecido allí en ese mar tan peligroso, y de ser así, imagínate lo asustado que debían haber estado ellos.
Después de hacer todo lo posible por salvarse y perder todas las esperanzas de la vida, recuerden que el Maestro está con ellos. Es allí donde comienza la función:
Pedro: “despierten la Maestro que perecemos”. – inmediatamente, Juan y Santiago que estaban en la popa se dirigen hacia donde estaba Jesús durmiendo, mientras los demás compañeros continúan su trabajo. Es lo que yo pienso, aunque la Biblia no lo dice directamente. Pero es lo que humanamente una persona haría si estuviera en una situación similar.
¿No lo crees tú? ¿Qué harías tú si estuvieras en un barco que estuviera a punto de hundirse? ¿No tratarías de hacer algo para salvarte? Esto es lo mismo que hicieron los discípulos.
El maestro duerme profundamente, aunque ya sus ropas quizás estaban mojadas por el agua que se había entrado en la barca.
Llega Santiago y sacudiéndole le dice: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?”, mientras Juan que también ha ido a despertarle le mira un poco asombrado de su actitud frente al peligro, y le dice: “nos estamos hundiendo Señor, sálvanos”, como queriendo decir ¿no te das cuenta de la situación? Jesús les mira y sin decir Palabras se dirige a calmar la tempestad.
Pero antes de seguir adelante yo quisiera preguntar ¿Por qué Jesús estaba dormido? - ¿sería que estaba tan cansado que no se dio cuenta de la situación? O ¿Solo quería darles una enseñanza con su actitud frente al peligro? ¿Pero por qué se exaltaron tanto sus discípulos? Como ya dije anteriormente, ellos eran hombres de mar, y en sus mentes lo que ellos temían era que podían perecer. Ni por un instante les pasó por la mente que el Maestro estaba con ellos, y menos dormido, calmado, como queriéndoles decir: “no ven que yo estoy aquí, estén tranquilos, reposen que la tormenta sabe quien soy yo”. Pero no sucedió lo que el Maestro hubiera querido, sino, que la fe de ellos se esfumó, si es que en realidad había fe. Luego Jesús con su paciencia acostumbrada dijo al viento: ‘Esta bien ya, cálmate” y la tormenta cesó.
“¿Como no tenéis fe?”
Aquí en el momento de la bonanza Jesús lanza una pregunta, que yo ahora también te hago a ti. ¿Por qué tienes miedo de perecer en la tormenta? - ¿Crees que tu barco se hundirá? Con esta pregunta Jesús les estaba diciendo a sus discípulos: “no debían ustedes haber confiado en mí”. En este momento tal vez te preguntes - ¿pero y eso no fue lo que ellos hicieron al despertar al Maestro? – yo creo que no. Ellos tenían confianza en que si el hacía algo como calmar el viento o el mar entonces se salvarían. ¿Es eso fe? Creo que no, por que según el libro de Hebreos 11:1 “dice: “Es pues la fe, la certeza de lo que se espera, y la convicción de lo que no se ve”.
No sé cuantas veces te hayan explicado este pasaje, pero tal vez nunca lo hayas comprendido en el espíritu. Fe es creer sin ver nada con los ojos, es ver con los ojos del espíritu, es cerrar los ojos para ver. Por esta razón Jesús les dijo: “¿Qué paso con su fe?”Si en realidad ellos hubiesen tenido fe, no habrían despertado al Maestro, con el temor de perecer, se hubiesen estado quietos y confiados, sabiendo que Jesús estaba allí y que esa barca no se hundiría.
Hoy yo quiero decirte eso a ti también si el Maestro está en tu barca, y el está dormido, yo te a consejo que te acuestes a dormir con él, hasta que la tormenta se decida a pasar. Y que sea eso una tormenta mas que debe pasar, sin suceder nada. ¡Y aunque tu barco lo estés viendo lleno de agua, no te rindas! Por que lo normal es que si un barco está en una tormenta el mismo perezca hundiéndose en el mar y dejando mucha ruina, pero no es así en el reino espiritual, que es el camino de la fe.
Súper Héroe nunca falla
No sé en la situación que se encuentra tu vida hoy, pero sea cual sea la situación si tu estilo de vida es la fe, sé que todo estará bien. Te digo así porque la fe no es algo que podamos tener como algo visible y palpable con nuestras manos (hablando humanamente). La fe no es algo que se puede poseer y tener guardado para usarse en el momento en que se necesita. A Dios no lo podemos tener como nuestro “súper héroe nunca falla”, y en el momento que te das cuenta que no puedes resolver un problema con tus propios esfuerzos, allí recuerdas que tienes a alguien que sí puede resolverte tu problema. Ahí estuvo uno de los errores que cometieron los discípulos, al tratar de resolver aquel problema con la experiencia que ellos tenían del mar. Pero al darse cuenta que su esfuerzo no le serviría de nada, acudieron al Maestro como último recurso. Esto es lo que hemos aprendido que Dios es un especialista en lo imposible, y lo que es humanamente posible lo hacemos nosotros mismos. Déjame decirte que la fe no puede funcionar así. En realidad es verdad que debemos hacer lo que tenemos que hacer como humanos, pero a Dios no podemos tenerle como un “súper héroe”. Fe no es que cada vez que no puedes lograr algo, pero que necesitas que eso ocurra, inmediatamente acudas a Dios, y que el llegue, te ayude y luego “chao” hasta la próxima vez que lo necesites. ¡No, por que nunca te funcionará de esa manera!
La fe no es que cuando algo no va como quieres, que tú en ese momento quieras que él arregle ese problema de la manera que tú si pudieras lo arreglarías. Fe es creer que aunque todo está mal, terminará bien, que aun que las circunstancias dicen que todo terminará mal tú sabes que Dios se las arreglará para hacer su voluntad. Debemos recordar que él es Dios, y que no necesita que le ayudemos, para que las cosas estén en un orden lógico para que pueda al final lograr lo que realmente necesitamos. El es Dios y aunque todo esté desordenado (como al principio, en la creación), cuando él decida hacer su obra maestra pondrá todo en su lugar.
Aquella tormenta pudo haber hecho que la barca se hundiera, ¿pero aún así, no podía Jesús salvarles, y hacerles subir de las profundidades del mar?
Las cosas no tienen que ir como tu lógica humana dice que debe ir para que Dios obre. Creo que debes de dejar de ser un hombre lógico y comenzar a creer. Cuando las cosas pasan el límite de la lógica que te dice “hasta aquí se puede”; recuerda que el Señor comienza donde el hombre termina.
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