Pasos que debemos dar para ser transformados en un árbol bueno
1. Hay que descubrir el tipo de árbol que soy.
Para descubrir debo de hacer un autoanálisis de mi interior. Examinarme a mi mismo sin engaños, esto es algo entre Dios y yo. Algunas personas se sienten mejor cuando tienen a un guía espiritual para pasar este proceso, pero esto no es demasiado necesario, ya que puede ser que te sientas con vergüenza, si este es el caso, entonces puedes hacerlo tú mismo a solas con Dios. Pero recuerda que debes aceptar sin excusas la responsabilidad de tus acciones, y no buscar un eventual culpable de los errores.Gálatas 6:3-5.
2. Saber que el árbol se conoce por sus frutos.
En esta parte hablaremos del fruto de un árbol.Veremos qué es ese fruto; sea bueno o sea malo.
El árbol no es lo que dice ser, el es lo que su fruto es. Cuando hablamos de un árbol de fruta siempre decimos el tipo que es. Por ejemplo si es un árbol de mango, decimos un árbol de mango.
No comenzamos a inventar el tipo de árbol que es al que nos referimos, ya que esto es estúpido; solo vemos el fruto que tiene. Pero en la vida práctica si lo hacemos. Siempre estamos especulando lo que la gente es, cuando en realidad el único que conoce el corazón es Dios. Esta es una realidad que aunque dura yo pienso que si entendemos esto comprenderemos que, la vida espiritual es algo más que asistir a la iglesia.Dios está buscando gente que sean reales, que su fruto sea lo que parecen. Este fruto puede ser espiritual o carnal.
Hay dos tipos de frutos:
- Los frutos de la carne:
“ Manifiestas son las obras del a carne, que so: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, ira, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, que los que practican tales cosas no heredaran el reino de Dios” Gálatas 5: 19-21
Pablo les advierte a los Gálatas que si tienen estos frutos en ellos no entrarán en el reino de Dios.
Los que practican estas cosas y las semejantes a ellas, no son buenos árboles.
- El buen fruto:
El buen árbol da frutos de justicia. El buen árbol solo tiene un fruto. Mientras que el árbol que vive en la carne tiene muchos frutos, el árbol bueno solo tiene uno; el fruto de l Espíritu Santo.
“Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” Gálatas 5:22-23.
Este fruto es uno solo, no podemos decir que tenemos el fruto del Espíritu santo si algunos de estos no esta en nosotros, ya que este viene en un solo paquete, no separado sino junto.
3-Saber que ese árbol tiene una semilla
Este árbol sea bueno o malo tiene una semilla que fue sembrada. Esa semilla es la que hoy está dando frutos.
La semilla es del mismo tipo que el árbol, pero existe una diferencia entre uno y otro.
Veamos el fruto según lo que hemos visto en gálatas es la conducta, es los hábitos, acciones y manera de comportarnos. En otras palabras el fruto es lo que yo hago.
El fruto forma parte de mi carácter sea de la carne o sea del Espíritu. En los versos que hemos leído vemos que se pude ver, es decir que es visible y que se puede saber con exactitud qué tipo de árbol se es según el fruto (el del Espíritu) o los frutos los frutos de la carne).Aquí podemos ver Si un árbol es bueno su fruto será uno, porque digo uno porque su fruto será conforme el carácter de Dios invariable y no será un árbol de doble animo o doble vida. Aquel que viene de Dios, será como es Dios. Todo buen árbol se parece en su fruto a otro buen árbol, porque son de la misma especie. El árbol bueno tiene un fruto (singular) El árbol malo tiene muchos frutos, por esto es un poco difícil que estemos señalando quién es buen árbol o mal árbol, ya que el mal árbol puede tener cosas de un buen árbol y estar mezclada con el fruto de la carne. Me explico que un árbol malo puede parecer bueno porque en el pueden haber cosas buenas. Mi objetivo no es juzgar, ni que tú al leer juzgues a otros o te sientas juzgado.
Es mi deseo ayudarte a entender qué tipo de árbol eres. Por eso es importante que leas estos versos y lo memorices. La semilla no es visible; nadie puede verla, pero sí podemos saber que el fruto que se ve en un árbol es producto de una semilla de la misma especie que ahora es ese árbol. Hay una manera de saber la semilla que hay dentro de mí; una de las formas es examinado los tipos de problemas que regularmente tengo. Por ejemplo si tengo problemas para perdonar a alguien en mi han sembraron una semilla de rabia o maltrato, abuso etc.
La semilla no es lo que yo hago es lo que hace que yo haga lo que hago, es decir que s la responsable de que yo sea lo que soy hoy. Yo actuó como actuó porque pienso, y pienso porque mi corazón tiene cosas dentro de el.
La semilla es lo que hay dentro de mí, lo que siento, lo que pienso.
Jesús lo dijo “De la abundancia del corazón habla la boca, porque del buen tesoro de tu corazón sacas lo bueno”
El corazón es un cofre donde guardamos cosas, estemos conscientes o no, hay cosas que han estado en nosotros por años que nunca hemos podido superar y es porque están guardadas. Esa mala semilla tiene que ser entregada a Dios.
Esto podemos verlo cuando Dios hablo con Caín:
“Jehová dijo a Caín: ¿por qué te has enojado, y por que ha decaído tu semblante? Si hicieras lo bueno ¿no sería enaltecido?; pero si no lo haces, el pecado está a la puerta, acechando. Con todo tú lo dominarás” Génesis 4:6,7
Caín estaba enojado, él había ofrecido ofrenda a Dios igual que su hermano, pero cuál era realmente el problema de Caín. El problema de él era el celo y la envidia de que Dios había aceptado la ofrenda de su hermano y no la de él.
¿No era más lógico que Caín se enojara con Dios? Si, pero en él había una mala semilla.
Dios se lo dijo que su problema era que él tenía que hacer lo bueno ¿pero cómo se puede hacer lo bueno sintiendo lo malo? Dios mismo le contesta a Caín, la respuesta es dominando lo que se siente.
La mala semilla tiene que ser reconocida, la mala semilla tiene que ser evaluada con Dios, fíjate que dije con Dios y no con un amigo porque es Dios quien debe juzgar lo que tus eres. Si tenemos un sentimiento malo no podemos justificarlo ya que si lo hacemos el dará un mal fruto, debemos dominarlo y sujetarlo a Dios.
La mala semilla que había en Caín pudo haber terminado aquel día que Dios llamo a Caín a conversar, él pudo haber expresado su dolor. Dios es un Dios justo él no nos pide que seamos hipócrita y que aparentemos que no pasa nada cuando por dentro nos estamos muriendo de rabia y dolor, él nos da la oportunidad de cambiar viniendo a él y expresando delante de su trono nuestras frustraciones, y temores, el sabrá como sanarnos. Y nos dará las armas para vencer.
En lo natural un árbol al formarse primero es una semilla que debe morir para producir un árbol que luego tendrá muchas semillas igual que esa que murió, pero en el fruto.
En lo espiritual es igual, la mala semilla sembrada por el diablo, también dará sus semillas en su tiempo.
Esto fue posible producto del pecado. Cuando alguien es un mal árbol automáticamente se convierte en un instrumento de Satanás, ¿por que? Porque cuando tú actúas y te relacionas con los demás, estas sembrando algo y lo que tú siembres cosecharás. Esta mala semilla no solo nos hará daños a nosotros; sino que seremos sembradores y reproductores de esa mala semilla; lo queramos o no; a menos que seamos transformados.
Dañaremos a otros con ese mal fruto que producimos; y si no lo detenemos a tiempo hasta mataremos a nuestros hermanos (en sentido espiritual, como lo hizo Caín).
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