¿Qué hacer cuando no puedo creer?
Muchas veces sabemos que Dios obra en las vidas que lo buscan. Amamos a Dios y entendemos que él todo lo puede, pero ¿Qué pasa con nuestras mentes que se debaten entre dos pensamientos y muchas veces el vencedor de estos pensamientos es la carne sobre el espíritu? ¿Por qué sucede esta lucha mental dentro de nosotros?
Interpretación y dolor de cabeza
En una tarde de marzo de 1981, recuerdo que Helen, una amiga en ese entonces, ahora mi cuñada, me invitó a una reunión de oración en su casa, allí acostumbraban orar muchachas de diferentes edades, aunque todas teníamos un común denominador: Dios. Aquella tarde fue que ocurrió la primera batalla espiritual, cuyo campo de batalla fue mi mente. Todo comenzó con unas cuantas oraciones y adoración a nuestro Dios. De repente una de las jovencitas comenzó a hablar en lenguas. Nadie en el grupo pareció entender lo que ella decía pues eran lenguas extrañas (humanamente no entendibles). Todas siguieron alabando menos yo, pues algo extraño empezó a suceder en mi mente, en ese momento entendía perfectamente las lenguas, pero como si estuvieran hablándome en mi propio idioma (el cual es español)
Al entender claramente las lenguas que se hablaban, inmediatamente empecé a interpretarlas, ya que me habían enseñado en la iglesia, que cualquiera que entendía una lengua debía pararse e interpretarla, comunicando el mensaje a todo el grupo; aquel mensaje era un poco extraño, no solo fue eso lo que me provocó la lucha mental. Cuando me decidí a interpretar algo habló a mi mente, eran mis propios pensamientos “no puedes entender esas palabras extrañas, pues no es tu idioma, y esto es humanamente imposible” – pero por otro lado oía una voz, que ahora sé era la voz del Espíritu Santo, que me decía: “sigue es de Dios, sino fuera así no pudieras entender, menos aún sin querer hacerlo”. Y mientras ocurría esta guerra dentro de mí, no sé realmente que pasó pero me decidí por uno de los dos pensamientos, el creer que esto no era posible, y dejé de interpretar. Me dirigí hacia la puerta para irme, cosa que distrajo todo el grupo, al detener la interpretación todas me miraron y me preguntaron: “¿Qué te pasó Ely? Y yo les dije “nada solo me duele la cabeza “y me dirigí hacia la puerta para irme a mi casa. Pero aunque yo sabía que aquella respuesta, no era cierta, en verdad me dolía la cabeza, pero esto era producto de una lucha interna que yo acababa de tener. Y aunque por mucho tiempo no entendí lo ocurrido aquella tarde, siempre hubieron preguntas que me hice a mí misma: ¿Por qué si yo era una jovencita de fe (de lo cual yo estaba segura) en aquel momento dudé que fuera Dios quien me daba la interpretación? ¿Y si era Dios quien me daba la interpretación, y la afirmación de que eso era de él por qué escuchaba otra voz interior? ¿Y de quien era esa voz?
Al pasar de los años me he dado cuenta, que el enemigo, tiende a querer que dudemos, de lo que realmente debemos creer.
Al leer las escrituras he podido ver que el mismo Cristo, quien fue hecho hombre, también tuvo luchas mentales que tuvo que enfrentar.
La voz del enemigo vencida cara a cara
El episodio final en la preparación del ministerio de Cristo, fue el período de pruebas hechas por Satanás. Esta experiencia en la cual él tuvo un enfrentamiento directo con el diablo, la vivió, mientras estaba dirigido por el Espíritu Santo; por esta razón es muy importante que sepamos que en esta lucha mental, solo podrán vencer quienes están totalmente sometidos a Dios.
En esta guerra mental, debemos centralizarnos en Cristo y saber que por nosotros mismos nunca podremos salir vencedores. Tenemos que hacer como dice Pablo: “Sed imitador de mí, como yo de Cristo”. Pablo sabía muy bien que su guía en este mundo era Cristo, que él debe ser nuestro patrón a seguir en esta lucha.
Herramientas para vencer en esta lucha mental
Sé que para el Espíritu Santo de Dios no hay patrones establecidos para ninguna situación. El es Dios y puede hacer las cosas como quiere, pero existen principios bíblicos a los cuales haríamos bien hacer caso; los cuales yo he sacado de mi maleta de recuerdo:
(La Biblia). Si estos principios, a los cuales yo les llamo “herramientas”, me han ayudado a mí, ¿Por qué no podría hacerlo contigo? Aquí he seleccionado seis herramientas de las cuales saqué de mi maleta de recuerdo, ya que fue duro trabajo para mí la lección aprendida, y quiero compartir contigo lo que fue de gran ayuda para mi crecimiento espiritual.
1- Sometimiento a Dios
Jesús fue llevado al desierto en el poder del Espíritu Santo, es decir que estaba totalmente sometido a Dios, que estaba en la voluntad perfecta de Dios. “Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.” 1Juan 3:24
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7.
La palabra de Dios nos enseña, que tiene que haber un sometimiento en espíritu, alma y cuerpo a Dios, para que nuestro yo mengue y Cristo crezca en nosotros. ¿Por qué no creemos cuando debemos creer? Es por que el enemigo, tiene ventajas sobre nosotros y por esta causa nos se le puede resistir. Ya que si no tienes la voluntad totalmente sometida a la voluntad del Padre, esto resultará imposible. Si permanecemos en Dios lo vamos a saber, por el espíritu que tendremos dado por él, como nos dice Juan en este versículo. ¿Cuál es ese espíritu? Es el espíritu de obediencia y sumisión a su palabra. La obediencia es la clave para que el enemigo huya de nosotros y esta es una de las herramientas más viejas en esta maleta, pero también es una de las más poderosas para vencer a nuestro adversario.
Si Eva hubiera hecho lo correcto, cuando él la tentó, obedeciendo al mandamiento establecido por Dios, hubiera salido victoriosa de aquella batalla, pero lamentablemente no fue así, pues allí no hubo sometimiento, ni de Adán, ni de Eva.
Si no tienes victoria sobre el enemigo, y él no huye de ti, es porque tú no estas totalmente sometido a Dios. Permíteme preguntarte: ¿Qué no le has entregado a Dios aún? ¡Sin sometimiento no hay victoria! No puedes caminar en lo sobrenatural, sin que antes haya un cambio en tu vida. Sé que es difícil entender que una lucha interna (no visible) tenga que ver con algo que involucra los actos (visibles) y la voluntad.
“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”. Hebreos 11:3.Pues es así, en este reino espiritual las cosas que se ven siempre serán producto de las que no se ven. “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad”. 2Timoteo 3:1-7.
Si de veras somos hijos de Dios debemos andar en luz. En la iglesia de Éfeso al igual que en estos tiempos había gente que tenía su mente cautiva a causa de todos estos pecados que conforman esta lista que pienso acabas de leer. El versículo seis y siete hay una verdad que no debemos ignorar. Pablo nos esta diciendo que hay personas, las cuales debemos evitar, por la conducta que estos tengan, ya que Pablo dice bien claro que la conducta te revelaran su verdadera simiente. Hay algo que Pablo dice que me llama mucho la atención y es: “Y llevan cautiva a las mujercillas” ¿Qué es esta “mujercillas?”. Estas mujercillas son los pensamientos. El dice que la llevan cautiva, cargada de pecado, arrastradas por diversas concupiscencias. Estos pensamientos son los que van en contra de los deseos de Dios, cuando él dice que siempre están aprendiendo, esto también nos deja bien claro que está hablando de la mente. El dice que nunca llegan al conocimiento de la verdad, quien es Cristo.
¿Pero por ruqué tenemos estas luchas mentales? Y ¿Por qué Jesús también fue tentado? Jesús quería hacernos entender que no pecamos, por que todavía estemos en la tierra, sino, más bien porque nuestra naturaleza es pecaminosa, y que no caemos en las tentaciones por que Satanás nos tienta, es porque nuestra propia concupiscencia nos arrastra a ser seducido caemos en la tentación. Veamos lo que nos dice Santiago: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”. Santiago 1:12-15.
En estos versículos, Santiago está hablando de lo mismo que Pablo a Timoteo, solo que Santiago lo explica un poco mejor y con mas detalles. Santiago está diciendo que cuando una persona es tentada, que no diga que esto viene de Dios. Y si no es Dios quién tienta entonces a quién. Santiago nos dice perfectamente que somos tentados y atraídos de nuestra propia concupiscencia. ¿Entonces qué significa nuestra propia concupiscencia”? La palabra “concupiscencia” significa: “una codicia ilegítima y desordenada”. Es decir, que la concupiscencia es un deseo ilegítimo, un deseo de la carne, y no del espíritu.
Veamos ahora lo que nos dice Pedro: “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios”. 1Pedro 4:1-2. Después de haber escudriñado bien lo que cada uno de estos apóstoles nos dicen, llegamos a la conclusión de que cuando nos llegan pensamientos, en contra de lo espiritual, y cuando nos cuesta creer, debemos armarnos del mismo pensamiento de Cristo. Entonces
¿Cuál era el pensamiento de Cristo?
Angustia o duda en el Getsemaní
Cuando Cristo iba a dar su vida por nosotros, como humano se sintió débil, al pensar en los padecimientos que sufriría en aquella cruz. Sabía a lo que se enfrentaría y como humano sintió angustia. Y casi al final pensó que tal vez Dios podía hacer algo el respecto. ¿Entonces, que hizo? Aquí encontramos nuestra segunda herramienta: la oración.
2- La oración
Cristo recurrió a la oración aún siendo Dios hecho hombre, y sin tener manchas de pecado en él. “él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”. Lucas 22: 41-44.
La palabra “gotas de sangre” literalmente viene de una palabra griega que significa grumos o cuajarones (de aquí la palabra thromboi de donde se deriva el término trombosis que es un derrame cerebral). Entonces podemos notar que la angustia era bastante grande en su mente. Pero Cristo nos dio la clave para poder vencer: la oración. Allí el estableció una pauta que nosotros no debemos pasar por alto, ya que si él se armó de este pensamiento, de ir a la cruz y así cumplir con la voluntad de su Padre, todo por medio de la oración, nosotros también podemos.
El venció los pensamientos que tenía en contra de la voluntad de su Padre, usando la oración e inmediatamente vino un ángel y le fortaleció. Tal vez a nosotros no vendrá un ángel, pero si hacemos uso de la oración obtendremos la victoria en nuestras mentes.
3- Espada afilada
”Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”. Efesios 6:10-11. En este capítulo seis, Pablo habla de las armaduras de Dios, no en el orden en que las estamos citando, pero sí habla de ellas. En el versículo diecisiete mencionan nuestra herramienta a tratar. “Y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios”. Efesios 6:17b. Una espada es una armadura de hierro, la cual se usa en la guerra para pelear. Es un instrumento de guerra para defenderse en contra del enemigo. Esta espada, a la que nos referimos hoy es la Palabra de Dios. Debemos conocerla, pues ella ha sido en todos los tiempos una arma poderosa encontrar del enemigo. Esta espada, a la que nos referimos hoy, es la Palabra de Dios. Debemos conocerla pues ella ha sido en todos los tiempos un arma poderosa contra el enemigo. Si tú no la conoces, él sí la conoce, y la tergiversará para hacerte caer. “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” Génesis 3:1.
Satanás conoce las Escrituras, pero siempre querrá engañarnos usándola de una manera negativa y errónea, por esta razón debemos conocerla, y cuando él quiera atacarnos, usar la espada para defendernos, enfrentándole con la Palabra como una espada afilada, preparada para usarse. Así si él te dice que eres débil, entonces le dices “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:13. Si te dice que estás enfermo y que morirás tú le recuerdas las promesas de que “por sus llagas fuimos curados” Isaías 53.
Si estudiamos la palabra sabremos que la Palabra dice que él es el padre de mentiras. “El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”. Juan 8:44b.
Si sabemos que nos dice la Palabra de Dios de él, el no podrá engañarnos, pues nos protegeremos creyéndole a Dios y usaremos nuestra cuarte herramienta.
4- La fe como escudo
” Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. Efesios 6:16. Aquí podemos notar que Pablo dice: “No solo usen la espada del Espíritu, si no también usen la fe como escudo”. Un escudo es una herramienta de hierro o de un material fuerte, este se usa en la guerra para evitar que el enemigo pueda dañar partes del cuerpo que son peligrosas. El escudo no solo debe usarse para defendernos de los dardos lanzando por el enemigo. Si no también para apagar los dardos. Parece que estamos diciendo algo contradictorio, apagar los dardos que nos están enviando para hacernos dudar o flaquear de nuestra fe, pero con la misma fe como escudo, esto no es contradictorio, solo puedes defender tu fe, con la misma fe. De otra manera puedes perder la batalla. Pero si usas tu fe, como tu arma en contra de los pensamientos que te quieren hacer dudar, el enemigo no podrá vencerte y tendrá que huir. Jesús mismo sabía esto cuando le dijo al enemigo:”No solo de pan vivirá el hombre” Lucas 4:4.
Al Cristo decirles estas palabras a Satanás estaba queriéndole decir: “Sé que aún no coma, Dios me sostendrá” Aquí él puso la fe como escudo y fue un vencedor, porque creyó a Dios y quiso satisfacer al espíritu y no a la carne.
5-Casco protector para la mente.
“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu”. Romanos 8:5.
Realmente esta herramienta tiene que ver mucho con tener una mente dirigida por Cristo. “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”. 1Corintios 2:16. El yelmo es un casco protector que se usaba en la guerra para evitar que el enemigo dañe la cabeza. Tu mente debe ser la mente de Cristo, recuerda que Satanás no debe encontrarte sin este casco, es decir que tu mente debe estar llena con cosas que en realidad edifiquen el alma y te acerquen mas a él. Debes ocuparte en las cosas que son del Espíritu, si realmente vives por el Espíritu. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Filipenses 4:8. Debemos pensar en todas las cosas que son agradables a los ojos de Dios, y llenar nuestros pensamientos con la Palabra de Dios. Si es posible vivir llena de cánticos, himnos, salmos y todo lo que es para alabanza de nuestro Dios.
Todo lo bueno proviene de Dios, entonces debemos procurar llenar nuestras vasijas con las cosas que pueden producir cosas buenas, y en este mundo hay muchas cosas buenas. Tratemos de buscar las cosas que produzcan buenos frutos en nuestras mentes.
A veces creo que le pueblo de Dios no entiende lo que quiere decir Cristo cuando dice: “Todo lo que el hombre sembrare eso también segara”. Si siempre estamos llenando nuestro interior con alimento de la carne. ¿De que estaremos llenos? Creo que de las cosas de la carne, y si es así y el diablo viene a tentarte o hacerte flaquear, no podrás decir lo que dijo Cristo: “viene el príncipe de este mundo, y él no tiene nada en mí”. Juan 14:30. Si pasas todo tu tiempo haciendo cosas contrarias a la voluntad de Dios, y constantemente estás desobedeciendo sus mandamientos, tal vez el príncipe de este mundo venga y sí encuentre algo en ti.
Trata de traer cautivo todo pensamiento a Cristo para que puedas renovarte en tu interior. “No os conforméis a este siglo, si no transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”. Romanos 12:2.
No te conformes con quedarte por la mita del camino lánzate a la meta de renovar tu entendimiento. Trata de dar mas para Dios ¡Aún puedes ser mas lleno de él! “Cristo te pedimos que renueves nuestro entendimiento, para poder, tener tu mente Señor”. Amén.
6- “Cúbreme con tu sangre”
” Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” Apocalipsis 12:11.
La sangre de Cristo es nuestra sexta herramienta y última a tratar. Cuando venimos a Cristo, y él nos limpia y nos perdona, inmediatamente entramos en una alianza con él, ya que no vivimos mas conforme la ley, sino, que por medio del sacrificio de Cristo somos libres.
Apocalipsis dice “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero”. En estas palabras hay una verdad que yo aprendí hace años, una verdad de que tenemos una relación; Jesús dice que este es un nuevo pacto, un pacto que dice que somos propiedad de él, ya que en la cruz él hizo una compra y su sangre fue el sello. Usted debe entender que por medio de su sangre es libre, libre de cualquier opresión mental, y si no es así, declárelo en este mismo momento. Si tengo alguna lucha mental: “Me cubro con la sangre de Cristo, mi mente y mis pensamientos los traigo cautivos a Cristo”. Amén.
Es importante saber, que esto no es un truco, o que funciona como magia, ¡no! Esto es el resultado de una relación, una relación que fue establecida cuando Cristo murió, él estableció un nuevo pacto. ¿Y de que manera actúa este pacto? Es solo si tú cumples con los requisitos de sometimiento a Dios y si es así, tú tienes que saber que Dios no es hombre para mentir. Hay un pacto establecido y el enemigo tiene que respetar las propiedades de Dios, y los límites que él le ha puesto. Podríamos flaquear como humanos, ¡pero esto nunca significaría que en el momento de la debilidad (si es que no pecamos deliberadamente), él nos dejará solos! ¡Nunca! El siempre permanece fiel, aún nosotros siendo infieles, ya que hay un pacto establecido, y aunque pecamos, no es inválido, porque nos arrepentimos y él nos perdona. Si hay pensamientos que nos hacen flaquear de nuestra fe, reclamamos la unción que hay en la sangre de Cristo, para que su pacto siga vigente en nosotros, que no porque somos débiles su sangre deja de cubrirnos, sino para que el enemigo recuerde de quien somos propiedad.
”En este momento yo cubro con tu sangre preciosa, cada persona que este leyendo, y declaro que su pacto, es vigente en tu vida”. Amen.
Como Tomás
Hombres Prácticos
una tumba vacía fue todo lo que encontraron aquellas mujeres, un domingo temprano en la mañana, y con sus especies aromáticas que habían preparado ¿Qué hicieron? No sabemos que, pero tal vez se les cayeron de las manos cuando aquellos ángeles se les aparecieron y le dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado”. Lucas 24:5,6.
Después de ellas haber escuchado aquella declaración decidió compartirla con los demás discípulos.
¡Ha resucitado! Fueron las palabras, con las que estas mujeres llegaron al lugar en donde estaban los discípulos apesadumbrados por la supuesta derrota de su Jesús crucificado. En esta ocasión estaban todos reunidos, cuando las mujeres llegaron con la nueva. La Palabra dice que estaban los once reunidos, y todos sabemos que ya Judas, no estaba con ellos pues se había ahorcado después de la traición hecha al maestro, entonces entendemos que Tomás estaba allí. Pero aunque él en una ocasión no creyó, ahora, ahora él no fue en único que fue incrédulo. “Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían” Lucas 24:11.
Como Pedro era el más extrovertido de todos, decidió cerciorarse de que las mujeres no sabían lo que decían. “Después de todo es una piedra muy grande, ¿Cómo la habrán podido mover? – Tal vez se equivocaron de sepulcro”, creo que cuando Pedro corrió hacia el sepulcro se debatía entre uno y otro pensamientos como estos. “Y saliendo Pedro y el otro discípulo, fueron al sepulcro” Juan 20:3.
Cuando él llegó se dio cuenta que algo había ocurrido, aunque de algo él estaba seguro en su mente carnal: “resucitar, es una locura para la mente, es mas lógico pensar que se robaron el cuerpo”, eran las conclusiones a la que Pedro y casi todos los demás habían llegado. Ellos no tenían el problema de creer que Cristo había resucitado pues para ellos esto ni siquiera era una posibilidad, pues ya ellos habían dado por hecho el robo de cuerpo de su Señor.
Ardor en el corazón y vendas en los ojos
Mientras ocurría quien sabe que, en las mentes de los discípulos, dos que no eran de los once, iban camino a Emaús, hablando de lo que había ocurrido con su Maestro. Venían hablando de lo maravillosos que había sido su ministerio, “lástima que tuviera que morir” se decían entre ellos. De repente una tercera persona aparece entre ellos y les dice:” ¿Qué pláticas son estas que tenéis?”. Como queriéndoles decir: “por qué no entienden, que mi reino no es de este mundo, que solo vine a cumplir con la voluntad de mi Padre. Y que debía morir, pero que luego resucitaría” Pero ellos no podían entender pues la incredulidad les había dañado sus ojos espirituales. Sus ojos estaban vendados y no podían percibir las cosas sobrenaturales, pues sus ojos no estaban preparados para eso. Ellos venían discutiendo el tema de la tumba vacía, ellos no estaban seguros de que en verdad Jesús había resucitado, ya que no había pruebas de que esto en realidad había ocurrido. Y para ellos una tumba vacía no era una prueba suficiente para creer que esto era cierto. Ya que otra posibilidad era que se hubieran robado su cuerpo. ¿Tú que hubieses pensado?
Ellos no podían comprender el camino de lo que no se ve, ya que ellos tenían en sus mentes que Cristo era un Mesías terrenal “y nada que ver”, con lo que Cristo en realidad vino a hacer a esta tierra. Y aunque en aquel momento, él mismo les explicó, que era necesario que el Hijo de Dios muriera y resucitara, aún así siguieron sin reconocerle. Cuando nosotros como pueblo de Dios comprendemos que nuestro reinado no es de este mundo, que sí, es cierto que vivimos aquí, pero somos peregrinos, aunque mientras llega el día de irnos a cenar con nuestro Maestro y luego venir a ser “reyes y sacerdotes” para siempre con él en la tierra, debemos establecer su reino aquí en la tierra. “Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Muchas veces, estando en mí habitación me pregunta a mí misma: ¿Qué significa venga tu reino? No entendía por qué las palabras estaban como si el reino no estuviera aquí y ahora. Hasta que un día pude comprender que el reino de Dios ya está en la tierra. Que somos nosotros sus hijos los que no entendemos que debemos vivir en el, para que se haga la voluntad de Dios en la tierra. Nosotros al igual que aquellos dos discípulos, nos encontramos camino a Emaús caminando en un terreno que no conocemos y que creemos conocer, pero que comprendemos mal, aunque es el mismo Cristo quien esta a nuestro lado, no podemos notarle, porque queremos decirle a él nuestros propios razonamientos. Y quisiéramos que él comprendiera nuestras razones. Pero no entendemos al igual que Job contendía con el Creador, y quiso hablarle y preguntarle razones a Dios y no pudo. “He aquí ahora, si yo expusiera mi causa, sé que seré Justificado”. “Llámame luego y yo responderé o yo hablaré y respóndeme tú”. Job 13:18,22
“Expondría mi causa delante de él y yo escaparía para siempre de mi juez”. Job 23:3.
Pero aún el mismo Job quien habló de esta manera, al no comprender el por qué de sus aflicciones, mas tarde reconoció que “hablaba lo que no entendía”, y aunque es al final del libro, nos queda una enseñanza cuando leemos la declaración del mismo hombre que creyó saber las razones para responderle a Dios. “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. Yo hablaba lo que no entendía, cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía” Job 42:1,2b.
Después de él reconocer que los pensamientos de Dios son más altos que nuestros pensamientos, reconoce que necesita ser enseñado. Es aquí donde quiero que lleguemos hoy. Que tú comprendas que tus razonamientos humanos no te sirven para vivir en este reino espiritual, que así nunca podrás comprender los ministerios de Dios, por medio de su precioso Espíritu Santo, ya que esto solo ocurrirá cuando se te caigan las vendas de los ojos.
Cena con el Maestro
Luego de esta plática que estos dos discípulos tuvieron con este “extranjero” del que ellos no conocían nada, llegaron al lugar destinado. Pero él (Jesús) hizo como que seguía, y ellos le invitaron a quedarse. Esta escena nos hace notar que Jesús puede que pase cerca de tu casa, pero que si tú no les invitas a quedarse, él no cenará contigo. “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” Apocalipsis 3:20.
Jesús no hará nada en contra de tu voluntad. El quiere cenar con nosotros, y mostrarnos su amor al servirnos. Los discípulos invitaron al extraño que se sentara en la mesa, y él se sentó. Pero ya en la mesa sucedió algo poco común, el extraño comenzó a servirles. Partió el pan, lo bendijo, y le sirvió a cada uno. ¡Que cosa mas extraña! Que una persona desconocida a quien invitamos en nuestra casa a cenar, no solo que sirve, si no si no que toma el mando en la mesa como si realmente fuera el dueño de la casa. ¿Estas comprendiendo el lenguaje del Espíritu? Si es así di un amen. Muchas veces invitamos al Maestro para entrar a nuestra casa a cenar, y muchas veces no le conocemos. Tenemos que ser sinceros, muchos de nosotros hemos pasado por esta misma situación, y a veces estamos como dice una canción de Belkis del Rosario: “Hablaba bien de Dios y de su amor, mas no le conocía, siempre supe que él era un gran Señor, pero no le servía. A veces admití su gran poder, pero en él no confiaba” pero yo te pregunto hoy: ¿Te habrás dado cuenta sentado en la mesa? ¿Qué no era un invitado cualquiera? ¿Sabías que quien te servía era el Maestro? Es posible que no, que en alguna ocasión te haya pasado, como me sucedió a mí y como a estos dos discípulos, que cuando ellos se dieron cuenta que era Jesús el que les había hablado en sus corazones, de que era el mismo quien les estaba sirviendo, en ese mismo momento él se hizo invisible ante ellos. Entonces comprendieron que por esa razón ardían sus corazones, cuando escuchaban sus palabras. Y yo te pregunto ¿Cuántas veces has sentido en tu vida ese ardor de que es el Señor quien ha estado contigo? Entonces, ¿Por qué no creíste e ese ardor, que estaba dentro de ti hablándote? que te decía: “No temas yo estoy contigo. “Deja todo en mis manos, y ten confianza en mí”.
En el momento que las vendas fueron quitadas, aquellos dos discípulos comenzaron a vivir en el Espíritu, y a percibir las cosas espirituales. “Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron, mas él se desapareció de su vista” Lucas 24:31.
En estos versículos podemos comprender dos cosas: Que debemos cenar con el Maestro para que podamos llegar a reconocerle y que nuestros ojos espirituales sean abiertos. Para percibir las cosas del Espíritu de Dios. Hay que dejar que él nos sirva a la mesa, como el jefe de la casa. Esto debemos entenderlo en sentido espiritual, ya que Jesús debe tomar las riendas de nuestra vida. Nunca llegaremos al conocimiento espiritual que tenemos que alcanzar, con conocimientos humanos, que podamos tener de nuestro Dios. Hace falta una relación intima, un acercamiento, hace falta cenar con el Señor y dejar que él nos sirva el pan a la mesa.
2- Después de cenar con nuestro Dios seremos hombres distintos, no necesitaremos ver para creer, ya que, los ojos nos serán abiertos, y aunque el Maestro, ya no este visible, sabremos que él está con nosotros.
Insensatos y tardos de corazón
Aunque sé que todo creyente tiene el deseo de conocer a Dios y entender los misterios de Dios, muchas veces nos pasa como aquellos dos discípulos. Una de las cosas que puede atrasar una persona en lo espiritual, es la falta de conocimiento. Por que para entender la vida en el Espíritu hay que conocer a Dios (de este tema hablaremos en “Mas que todo poderoso”). Pero ahora quiero hacerte notar que la falta de este conocimiento es la causa de la falta de visión espiritual. Y es por esta razón que hay muchas cosas, en nuestras vidas, que no sabemos si son de Dios, del enemigo o de nosotros mismos.
Estas cosas nos pasan por falta de conocimiento de las Escrituras. Este era el problema más grande que tenían aquellos dos discípulos. Nosotros al igual que ellos, a veces no conocemos bien nuestra constitución (la Biblia) como yo la llamo. Jesús le dijo: “! Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”Lucas 24:25-27.
Cuando Jesús pronuncio estas palabras, en realidad les quería decir, que ellos, si sabían las Escrituras, pero que ni las entendían, ni las creían. No creían que Jesús las había cumplido, y todavía le quedaban dudas en sus corazones. Y por esta razón Jesús les dice:”Tardos de corazón para creer”. Ellos le habían referido a él que las mujeres habían ido al sepulcro, pero que ellos no creían lo que ellas decían.
” Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. Lucas 24:22-24.
Es en este momento donde Jesús les dice: “Oh insensatos, y tardos de corazón para creer”, en otras palabras el les estaba diciendo incrédulos. Muchas personas comentan que la incredulidad de Tomás fue grande, para mí todos los discípulos actuaron igual de incrédulos. Es que con esta declaración hecha por ellos mismos, podemos confirmar esto: “y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles” ellos estaban diciendo que eran hombres prácticos “si resucitó dónde está él” era lo que humanamente ellos pensaban. Querían hacer notar que no existían pruebas suficientes de que las mujeres decían la verdad, y aun más, por qué, los demás que fueron al sepulcro no le vieron. Ellos realmente no creían que las mujeres habían visto algo real, dijeron visión, y lo que aquellas mujeres vieron fueron ángeles verdaderos: “Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. Entonces ellas se acordaron de sus palabras”Lucas 24:4-8. La experiencia vivida por estas mujeres fue algo real, y nadie podía cambiar esto, ni aun la incredulidad de los discípulos, pues ellos no le creyeron. Hay que recordar que los ángeles les recordaron las palabras que Jesús había dicho, antes de su muerte. Los ángeles querían hacerle notar a las mujeres que ellas no habían creído al Maestro cuando les habló. Estos dos discípulos le dieron una explicación a Jesús (quien ellos creían era un extranjero) de por qué no creyeron. Imaginemos por un instante esta escena. Todas estas mujeres tratando de convencer a todos estos hombres de que sí oyeron hablar aquellos hombres (quienes eran ángeles). Es posible que alguno de ellos las comprendieran, en el sentido que es normal tener alucinaciones cuando se pierde a un ser querido; pero aquello de creer que el Maestro resucitó, era demasiado. Ellos podían creer que ellas habían visto visión de ángeles, lo que ellos no entendían era que si los ángeles habían dicho que estaba vivo, ¿Dónde estaba la prueba? Y aunque las mujeres nunca mencionaron haberle visto (excepto María Magdalena, que parece no estarse hablando de ella en este pasaje). Ellos exigían una prueba visible. Podríamos decir que ellos tenían razón, pues un hombre práctico y lógico haría lo mismo, esperaría a ver a Jesús para creer.
¿Qué hubieras hecho tú?
“Paz a vosotros”
Después de este encuentro que tuvieron estos dos discípulos, los cuales llegaron al conocimiento de lo sobrenatural. En otro lado estaban los demás discípulos en la disputa de creer y no creer. Y hundiéndose en la desesperación de pensar que el cuerpo de su Maestro lo habían robado. Sucedió lo inesperado y se oyó una voz que dijo: “Paz a vosotros”, y todos se espantaron. Los discípulos habían estado buscando a su Maestro, pero entre los muertos, por eso no lo encontraron. Pensaban que estaba muerto y no vivo como realmente era por esta razón al Jesús aparecer frente a ellos, les llegaron toda clase de dudas. A lo mejor pensaron: “estamos igual que las mujeres, viendo “visiones” o tal vez pensaron que él era un fantasma. Allí estaba Jesús parado frente a ellos diciéndoles: “Paz a vosotros”, palabra aquí que tomada en su sentido literal, podríamos interpretarla rápidamente, como un saludo. Pero tomada en el sentido, que realmente necesitaban los discípulos, tiene mucha tela que cortar.
Aunque muchas personas han interpretado este pasaje, como que él dijo la frase para calmarles, ya que cuando él se les apareció, ellos se habían espantado mucho; Es cierto que esta puede ser una manera de interpretar este pasaje, pero puede ser así, él hubiera dicho estas palabras, después de ver su reacción de pánico y asombro, no fue así, ya que Jesús pronunció estas palabras inmediatamente llegó. Y la manera que ellos reaccionaron frente a Jesús, nos dice que ellos no creían lo que él les había dicho antes de irse (si es que a su muerte se le puede llamar así). El les había dicho, que le era necesario morir, pero que al tercer día resucitaría. Hay que ser sinceros estos hombres no estaban preparados para una experiencia sobrenatural de esa magnitud.
”Paz a vosotros” es una expresión, que creo Jesús la dijo, como queriéndoles decir: “aquieten sus corazones y tengan confianza en mí”, ya que ellos estaban desesperados, y no sabían qué creer, y con lo que las mujeres habían dicho, y ellos no creerles era de esperarse que estuvieran confundidos. En muchas ocasiones nos hemos visto en esta misma situación, entre creer y no creer, y tenemos una lucha interior que nos quita la paz que como hijos de Dios debemos tener. En realidad la ansiedad de las personas del mundo es por que no creen. ¿No creen qué? No creen que Dios pueda darles lo que buscan llenar en cosas pasajeras de este mundo. Tratan de llenar un vacío que tienen interiormente con deleites del mundo. Por esta razón es que al finalizar del día, se turban, ya que descubren que siguen igual de vacíos. En el caso de los discípulos estaban turbados por ser tardos de corazón. Es necesario entender qué significan estas palabras, que Dios quiere decirnos en esta pequeña frase “paz a vosotros”. Jesús sabía perfectamente que llegaría el momento, cuando sus seguidores perderían la paz y estarían turbados en sus corazones. Por esta razón antes de morir les dijo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros”. Juan 14:1-2.
En esta ocasión Jesús estaba tratando de que sus seguidores comprendieran, que no importaba, que hubiera un traidor, que lo crucificarán y lo mataran, que ellos debían permanecer con sus mentes puestas en él. Notemos que aquí en este versículo, él les estaba diciendo prácticamente las mismas palabras que después de la muerte y resurrección, cuando él les dijo:”paz a vosotros” pero en esta ocasión les estaba diciendo: “no se turbe vuestro corazón”.
Moradas seguras.
La clave para tener paz y no turbarse es creer. Y Jesús sabía esto, por esta razón les estaba dando la solución, antes de que llegara el problema, antes que llegara la traición, la negación, la turbación y la duda, les dijo: “creed en mí”. Notemos que les dijo primero: “Creéis en Dios”, haciendo notar que ellos confiaban en Dios Padre, pero que debían creer en él quien era Dios Hijo, por eso les dijo creed, haciendo notar que todavía no creían. Jesús les habló de las moradas que hay en la casa de su Padre. En este momento Jesús les quiere dar seguridad, sí porque las moradas son un símbolo de seguridad, como diciéndoles: “No se preocupen, yo prepararé el camino para ustedes, y volveré y los tomaré”. Este pasaje se podría interpretar literalmente y decir que esto se trata del advenimiento de Cristo por segunda vez, el cual todos estamos esperando. Cuando iremos a morar con él por un corto periodo de tiempo (en las bodas del cordero). Aunque es más probable que él estuviera hablando de una posición espiritual, que sus seguidores vivieran en ella, donde también nos incluimos nosotros.
Que dejáramos de tener una mente práctica, en el sentido de ver para creer a pasar a vivir en él, en una morada que es simbólica, que representa los lugares celestiales, pero aquí en la tierra, a tener seguridad de que Dios es nuestro proveedor principal.
Es por esta razón que yo creo firmemente, que cuando él apareció a sus discípulos, y pronunció estas palabras, les estaba tratando de recordar que tuvieran seguridad en las palabras que él les había dicho antes de morir. Jesús quería que ellos entendieran que era mas que hombre, y en ese momento mas que un espíritu, ya que les dijo que le dieran de comer; Indicando con esto que él conocía muy bien las necesidades humanas, ya que el hambre es una de ellas. Al comer les hizo saber que ellos no estaban viendo un fantasma producto de su mente. Como cristianos debemos saber muy bien que Jesús conoce perfectamente lo que sentimos como humanos, ya que él fue también humano. “En el principio era el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo era Dios”. Juan 1:1.
Antes de Jesús hacerse hombre era Dios, perfecto e inalcanzable para nosotros como seres humanos (por medio de la ley). Pero al venir hecho hombre, se manifestó a nosotros para darnos una esperanza. Con la actitud que nuestro Señor tomó, mientras estuvo en la tierra, mostró que su reinado no era de este mundo, que era reino procedente del cielo, es decir, un reino importado, para este mundo en crisis. El vino a traer seguridad en medio de la guerra, paz y gozo, en medio de tribulación. Por esta razón cuando él apareció, ya habiendo establecido este reino y habiendo dejando bien claro en la cruz las reglas del juego, aparece este lema, como yo le llamaría: “Paz a vosotros”. Sí, porque la paz es el motivo principal de este reino, y quienes viven bajo él, tienen que vivir bajo su paz. “Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Romanos 5:1. “Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardara vuestros corazones y vuestros pensamientos”. Filipenses 4:7. “Mi paz os dejo, mi paz os doy no como el mundo la da, yo os la doy”. Juan 17:3.
Por medio de la muerte de Cristo somos justificados y tenemos acceso al Padre, por medio de la fe (de creer). Y por esto Dios nos provee de su seguridad, de esa seguridad que solo él puede dar. Cuando Jesús dijo:”Yo me voy a preparar lugar para vosotros”, estaba hablándonos del camino que él creó para nosotros con su muerte, Pablo al hablarles a los romanos les dice que por medio de Cristo podemos alcanzar la paz, esto es creyéndolo en fe. Cuando se mora en Dios, no hay lugar para turbarse o angustiarse, es como nos dice Pablo: “El nos guardará, nos mantendrá en perfecta paz, si nuestros pensamientos permanecen en él”. ¿Pero, entonces por qué hay momentos que perdemos la paz de Dios en nuestras vidas?
“Es menester que el que se acerca a Dios crea que le hay”. El escritor a los hebreos hace esta aclaración, en el capítulo once donde habla de la fe, y nos hace notar que el problema no es acercarnos a Dios para conseguir paz, es que para acercarnos a él tenemos que ser personas crédulas, y una vez cerca del Padre, la paz vendrá, como consecuencia de estar en su presencia y tendremos una paz que sobrepasará todo entendimiento humano. Por qué digo que tendremos una paz así, por que en el mundo se tiene una paz cuando no hay guerras, ni conflictos. Pero nosotros, los hijos de Dios tenemos una paz sobrenatural, increíble a los pensamientos humanos, una paz que aunque haya tormenta se mantiene estable, que aunque los problemas sean fuertes y sintamos que nos tambaleamos en la cuerda floja, no nos turbamos, por que sabemos que en la casa de nuestro Padre estaremos seguros. Allí es el único lugar en que podemos estar confiados y quietos como nos dice el salmista David: “Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Salmos 46:8-11.
Jehová, al Dios que nosotros servimos, en él es que únicamente podemos estar quietos. Porque como dice el salmista: “El hace cesar la guerra y quiebra el arco y la lanza. El acaba con los conflictos y nos brinda la paz que solo cuando se acaban las guerras (entiéndase guerra como problemas emocionales, familiares, económicos y espirituales) se terminan, ya que para nosotros los hijos de Dios desde que estamos morando con el Padre, ya no vivimos en guerra sino, en paz, no es que ya no tengamos problemas de los que hemos referidos sino, mas bien que los tenemos pero los dejamos en las manos del que todo lo puede hacer. Y nuestras emociones están controladas por el Espíritu Santo de Dios, y cualquier conflicto que hayamos tenido, tiene que terminar cuando cambiamos de posición.
Yo te invito a quietar tu corazón, a que te mudes de casa a las moradas celestiales, las cuales Jesús ha preparado para nosotros. Ellas están esperando por ti. Jesús quiere calmar tu corazón solo cámbiate de lugar y deja que la seguridad que hay en su casa inunde tu corazón de paz.
Los filos de la incredulidad
Después que Jesús se le aparece, en esta ocasión a diez de sus discípulos, ya que sabemos que Judas había muerto y Tomás no se encontraba, todos quedaron convencidos y gracias a eso se terminaron los problemas de la incredulidad, dudas y temores. Tomás que no había estado presente en el momento de la aparición, llega y entonces todos tratan de convencerle de que Jesús vive. Todos hablaban a la vez: Pedro le dice: “Lástima que no estuvieras aquí” – Juan le dice: “comió con nosotros” y siguen oyéndose voces: “lo vimos era él”- “Tenía las señales en su costado, y sus manos”- “habló a nuestras vidas y nos quitó las dudas y el miedo a los fariseos”, y me imagino que no pararon de hablar de aquella maravillosa experiencia. Tienen que haber hablado mucho a Tomás, pues transcurrieron ocho días desde la aparición a los diez y la aparición a Tomás, donde estaban todos. Pero mientras ellos contaban lo que habían vivido, a Tomás, él dijo algo que hoy muchas personas dicen: “Yo soy un hombre práctico, ver para creer”, “me he ido por unos días y ustedes ya están como las mujeres imaginando cosas”. No debemos criticar a Tomás, porque también son muchos lo que tienen que ver para creer, además los mismos compañeros de él, los que estaban tratando de convencerlo, fueron los mismos que tampoco creyeron a las mujeres cuando ellas decían que Jesús vivía, y solo creyeron cuando lo vieron. Creo que como cristianos a veces no entendemos las enseñanzas de estas historias, y creemos que es malo lo que Tomás hizo, mas sin embargo en ocasiones ¿no hacemos nosotros lo mismo? Tal vez en este momento te estés preguntando ¿Pero cuando, cuantas veces me he comportado como Tomás? Y yo sé que muchas veces les hemos dicho: “Lo siento Señor pero no puedo creerte”. Somos tan lógicos, tan prácticos, que hedemos a herida de incredulidad. Sí porque la incredulidad tiene filos como una espada.
Hace un tiempo, el Señor me mostró la incredulidad en un sueño. Era un animal que parecía un perro muy grande (mas que el tamaño normal de un perro), y este animal tenía escamas como las de peces, solo que estas escamas eran tan grande que parecían espadas pero colocadas en la misma posición que las escamas de los peces. Estas escamas eran como filo de espada pues aquel que tocaba este animal se les enterraban los filos, y producían una herida muy grave. Dios habló a mi vida y me dijo, que la incredulidad tiene filos como los de una espada. Filos que matan el espíritu y dañan el alma, ya que estas heridas no permiten que el Espíritu Santo fluya y haga lo que debe hacer en nuestras vidas. Creo que en estos últimos años hemos errado el camino de la fe, y nos hemos extraviado en el camino. Porque no entendemos que creer y tener fe es el único camino para ver la gloria de Dios manifestada en esta generación.
” Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros”. Juan 20:26. Jesús se aparece nuevamente a todos juntos, y le dice a Tomás: “Y no seas incrédulo, sino creyente” al decir estas palabras él establece un estilo de vida. Sí, porque ya él no estaría mas físicamente. Y por esta razón la incredulidad es algo que los seguidores de Cristo tienen que rechazar. Luego él llama bienaventurados lo que creyeron sin ver. ¿Quiénes son estos? No los discípulos porque todos tuvieron que ver para creer, él esta hablando de todo los que habían muerto sin ver lo que se les prometió. Abraham fue uno de los hombres mas poderosos en fe, ya que al creer le fue contado por justicia. Pues Dios le prometió que bendeciría a todas las naciones en él, y aunque murió sin verlo, siempre creyó a Dios. No pretendo hablarte mucho de Abraham, de Noé, de José o de cualquier hombre que le haya creído a Dios, por que creo que ya has entendido el mensaje que Dios quiere transmitirte. En este momento yo te invito a reflexionar en tu vida, ¿En que has dejado de creer a Dios? Y te invito a ser crédulo, a ser creyente y no dudar.
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